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Que no jueguen con tu voto

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La caravana electoral aprieta el acelerador y el discurrir de la campaña está provocando que algunos políticos empiecen a enseñar, como en el cuento, la patita por debajo de la puerta y bajo el disfraz de inocente caperucita dejan entrever sus aviesas intenciones que, sin duda, se harán realidad si consiguen su objetivo el 20-D.
A la inocente pregunta de si van a dejar que gobierne la lista más votada en las elecciones, tan solo el Partido Popular ha respondido afirmativamente, mientras que el resto de partidos se pierden en circunloquios para no desvelar a los ciudadanos sus verdaderos propósitos, aunque, entre mitin, debate y plató de televisión, no pueden evitar enseñar la patita.
Que el PSOE busque desesperadamente descabalgar al PP del Gobierno no es nuevo, lo ha hecho antes y lo hará si tiene ocasión porque va en su naturaleza. Luego, la resaca de su fiesta la acabamos pagando todos los españoles. Ya los conocemos. A los socialistas pisar moqueta les gusta y si para ello tienen que compartir cama con dos, tres o los que sea, se comparte. Ya lo ha dicho su candidato, Pedro Sánchez: “Invitaré a Ciudadanos y a Podemos a pactar un programa común alternativo al Partido Popular”.
Otros, los que se dicen nuevos, se han olvidado pronto de su discurso de regeneración democrática y se ven tan cerca de subirse al coche oficial que ya no dudan en desdecirse a sí mismos y asegurar sin rubor que tampoco van a respetar la lista más votada: “Sería presidente con el apoyo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias”, ha dicho el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.
No es ninguna broma. El riesgo de tripartito o pacto de perdedores contra el PP es directamente proporcional a las ansias del poder de quienes sólo tiene como objetivo mandar, que no gobernar. Porque su prioridad no es el empleo, la sanidad, la educación o el bienestar de los españoles. Lo que les ocupa y preocupa es echar a Rajoy a cualquier precio, aunque para ello jueguen con nuestro voto y la prosperidad de un país.