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Cláusula Suelo (II): La situación actual

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El 21 de diciembre de 2016, tras un largo camino, el Tribunal Superior de Justicia fallaba a favor de los clientes de la clausula suelo, determinando la devolución de todo lo pagado de más por estos desde el inicio de su hipoteca.

A partir de ahí comienza la carrera por salir en la foto y la lamentable política de imagen a la que tristemente estamos acostumbrados en los últimos años que culmina con el recientemente aprobado Real decreto que crea un sistema extrajudicial para dirimir la controversia entre bancos y clientes en esta materia, acordado por los otrora defensores de la clausula suelo, PP - PSOE. Un sistema claramente insuficiente que da oxigeno a la banca y que no garantiza que de una vez por todas se repare esta gran injusticia.

En la últimas semanas PP y PSOE han ofrecido un teatro político de tira y afloja, lleno de poses y grandes declaraciones ante los medios de comunicación, decidiendo cómo debían afrontar un tema de gran repercusión social como el de la clausula suelo, pero ojo, una vez más hemos topado con la banca, que siempre ha obtenido benevolencia por parte de estas organizaciones. Cabe recordar que ya en el año 2011 PP y PSOE sumaron votos en el congreso para rechazar una enmienda de presentado por IU, la izquierda plural, para considerar a las clausulas suelo como clausulas abusivas.

Cuántos problemas y sufrimientos nos hubiéramos ahorrado en ese momento con políticos valientes y concienciados que hubieran tenido claro en qué parte la balanza estaban. Ya en aquellos años, la entonces ministra de Economía, la socialista Elena Salgado, se posicionó claramente a favor del uso de la clausulas suelo. Es por esto que no es de extrañar esta tradicional connivencia con la banca. En referencia al Real Decreto hay varias cuestiones que quisiera destacar y de mucha importancia. Para empezar, ya en su redacción se trata de un documento "de perfil bajo" en ocasiones muy ambiguo y que deja muchas cosas en el aire en vez de clarificar de una vez por todas un tema de esta envergadura que afecta a muchísimos ciudadanos y que parece hecho más bien para salir al paso que con autentica vocación de garantizar los legítimos derechos de los afectados. Deja fuera a las pymes y autónomos que sin duda han sido los grandes olvidados en esta batalla y que han sufrido en ciertos momentos de forma devastadora los efectos de esta clausula. Especialmente preocupante es de nuevo la posición de fuerza que el Real Decreto concede a la, no olvidemos, condenada banca frente a los consumidores, ya que deja en manos de ésta el decidir si sus clausulas son legales o ilegales de manera previa a una posible judicialización, la banca será realmente quien tendrá la última palabra en estos procedimientos. De hecho ya ha comenzado un movimiento de resistencia por parte de varios bancos proclamando públicamente que ellos hicieron de forma legal sus clausulas suelo y que no piensan devolver nada. En esta misma línea se echa de menos en el texto la aclaración de algunos escenarios singulares, como la de los afectados del BBVA, Novacaixagalicia y Cajamar (con una importantísima presencia en nuestra provincia) a los que se les retiró la clausula en 2013 por orden del tribunal supremo, pero que no percibieron la devolución de cantidad alguna, "olvido" que ya ha traído como consecuencia las declaraciones de los portavoces de estos bancos que no se sienten aludidos por el decreto. Preocupante es la situación en la que se ha quedado aquella gente a la que el banco, aprovechando su difícil situación y sus problemas para el pago de la hipoteca, ofreció un acuerdo para eliminar su cláusula suelo, introduciendo en dicho acuerdo la renuncia a volver a reclamar nada más y evitando que se puedan beneficiar de esta sentencia histórica.

Igualmente parece que quienes han negociado el decreto, por cierto, al margen de la sociedad civil que tanto ha luchado, no han pensado en ningún momento en reparar el daño de las personas que han sido desahuciadas de sus viviendas por no poder pagar las hipotecas como consecuencia de las cláusulas suelo firmadas con las entidades bancarias; para muchos esta solución llega tarde y el daño es irreparable, pero tampoco ha existido voluntad para ello.

Finalmente resulta que tras recorrer un largo camino, en ocasiones con consecuencias muy duras, tras haber obtenido numerosas e importantes victorias judiciales, a los afectados y afectadas nos tocará seguir reclamando, seguir luchando por nuestros derechos, debido a la pasividad de unas élites políticas alejadas de la realidad que vivimos a pie de calle y más preocupadas por salir en la foto que por buscar una solución justa para la gente.

Como siempre, como en todos estos años, volveremos a la lucha.