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Una presidenta sin ilusión

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Tras catorce meses de injustificada espera, el pasado miércoles tuvo lugar la reunión entre el alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para abordar aquellas cuestiones necesarias y demandadas por los almerienses, en el ámbito de las competencias del gobierno regional.

Más allá de la autocomplacencia que estas visitas generan en las filas socialistas, el desafecto con el que la presidenta ha vuelto a tratar los problemas de Almería, que ha empequeñecido tildándolos como “micropolítica”, obligan a pensar que su corazón y su cabeza están muy lejos de nuestra ciudad y de nuestra provincia, quizá allá por la madrileña calle Ferraz, pero no aquí.

Su discurso, triunfalista, y su tendencia a echar balones fuera, responsabilizando a otras administraciones de los problemas, ha vuelto a sembrar de dudas la resolución favorable a los intereses de esta ciudad de un plan general diseñado para la dinamización económica y la creación de empleo y sobre el que se confía el desarrollo futuro de nuestra capital. También sobre una Alcazaba que espera, anuncio tras anuncio, que alguien en Sevilla se tome en serio su rehabilitación y revitalización, o un Cable Inglés que acumula un retraso superior a veinte años para la conclusión de las obras de consolidación, rehabilitación y puesta en valor.

Hemos de reconocer a la señora Díaz su maestría para dar la vuelta a los incumplimientos que la Junta tienen con esta ciudad en materia educativa, sanitaria o social, convirtiendo poco menos que en logros lo que no son sino una sucesión de retrasos, como ha ocurrido con las obras del materno infantil, un hospital que tenía que estar en funcionamiento desde hace ¡¡seis años!!, o para despejar al tejado de otras administraciones cuestiones como sus escasos apoyos a la Orquesta Ciudad de Almería o al Puerto-Ciudad .

No es cierto que todos los problemas de la capital estén solucionados, como nos ha querido vender Susana Díaz, en algunos casos ni siquiera en vías de solución, como el acceso norte de la A-92. Y a los almerienses ya no nos valen las declaraciones de intenciones, queremos realidades. Susana Díaz se tiene que ilusionar con Almería, pero mientras su pensamiento esté en la sede nacional del PSOE poco o nada podemos esperar. Y luego quieren…