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Rajoy consuma el castigo a Almería

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La aprobación la pasada semana de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso consuma el atropello y el maltrato que el Gobierno de Rajoy y el Partido Popular han cometido con Almería y con el conjunto de Andalucía. El brutal recorte de las inversiones, que a duras penas alcanza los 40 millones de euros, liquida cualquier esperanza de poder desarrollar durante 2017 alguna de las infraestructuras que necesitamos con urgencia para garantizar nuestro presente y mirar con optimismo el futuro.

El presidente del Gobierno, que anduvo despistado a la hora de darle a un botón u otro, según se tratase de votar a favor o en contra de sus propios presupuestos, es evidente que nunca ha tenido en la cabeza a nuestra provincia. En estos cinco años que lleva gobernando, Rajoy ha visitado nuestra tierra en varias ocasiones e incluso en una de ellas llegó a tomar nota de las reivindicaciones que le realizaron los empresarios almerienses. Sin embargo, de nada nos han servido sus paseos por Almería, sus charlas con Amat y Moreno Bonilla o lo cerquita que tiene en el Congreso a Rafael Hernando, portavoz del PP y diputado – eso dice- por Almería.

A pesar de que hemos conseguido in extremis que el Gobierno modifique el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2015-2020 para volver a incluir el eje eléctrico Caparacena-Baza-La Ribina, - que generará fiabilidad, seguridad y calidad en el suministro eléctrico, además de contribuir al desarrollo económico de estas comarcas-, lo cierto es que asuntos como el ferrocarril, las infraestructuras hidráulicas o los nuevos proyectos para la mejora de las carreteras en nuestra provincia, se quedan en vía muerta.

El panorama que tenemos por delante durante lo que queda de año es muy duro para una provincia como la nuestra que tiene tantas necesidades y que, obviamente, no serán satisfechas ni en una mínima parte con la exigua inversión que planteó el PP en el borrador de presupuestos en abril y que, finalmente, sin que le haya temblado el pulso, ha certificado casi dos meses después.

El Partido Popular ha hecho oídos sordos al clamor de la sociedad contra estas infames cuentas del Estado. Entre las enmiendas que el Grupo Parlamentario del PSOE de Almería había realizado a los Presupuestos Generales del Estado, destacaban las relativas al presupuesto del Ministerio de Fomento en las que la alta velocidad es primordial. Los socialistas habíamos exigido una dotación de 500 millones de euros este año para el proyecto del AVE Almería-Murcia, cuyas obras llevan paralizadas más de 1.750 días. La respuesta del PP ha sido votar que no.

En materia hídrica, nuestras solicitudes iban encaminadas a la ampliación de la desaladora de Carboneras y su conexión con la comarca de Tabernas; a iniciar, así mismo, las obras del túnel de la Balsa del Sapo y a llevar a cabo el encauzamiento de los ríos Antas y Adra. En cuanto a carreteras, considerábamos esencial, y así lo seguimos creyendo, que se comience a trabajar en un tercer carril en la autovía A-7 entre Viator y El Ejido.

Todas nuestras enmiendas, estas que he comentado y otras muchas, han sido rechazadas por el Partido Popular. No solo no han sido tenidas en cuenta por los diputados de esta formación a los que les pilla lejos la provincia, sino también por los diputados almerienses del PP, que han pulsado el botón del no a las necesidades de nuestra tierra. Su conformismo y sus evidentes ganas de no molestar a Rajoy, le han dado validez a los peores Presupuestos Generales del Estado de la historia reciente de Almería.