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Andalucía a flor de piel

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Escenario repleto de público. Arranca una guitarra y una voz rota rompe el silencio y atraviesa la piel y el alma dormida. Unas leves manos comienzan a llevar el ritmo acompasado, inconfundible, arraigado en la sangre, en el nacimiento. El clima sube, las palmas ya han roto la vergüenza inicial y llenan el espacio del que se apodera. Los pies acompañan el compa de las manos. La cantaora termina saltando de la silla de enea roja con lunares blancos, y alza sus manos al aire hasta alcanzas con los dedos la altura de la primera fila de macetas de geranios mientras recibe los aplausos de los asistentes, entre los que se escucha un sentido y espontáneo ¡¡¡Viva Andalucía Libre!!! Y es que el sentimiento andaluz esta tan al borde de piel, que con la mínima caricia florece y salta.

Si hay algún sentimiento entre los andaluces y andaluzas es, sin duda alguna, el de pertenencia a una identidad, a una cultura, a un pueblo. Hay pocos pueblos en el mundo con tanta y clara identidad, eso, a pesar de los continuos intentos por secuestrarla, ocultarla y en todo caso confundirla con la de España. Andalucía es Andalucía, lo andaluz es andaluz, y eso, por mucho que lo intenten es imposible ya que es piel y sentimiento.

Por ello, a lo que más miedo le tiene el centralismo estatal es a cualquier movimiento, partido, grupo, persona o personas, que recuerde a los andaluces, que fuimos, que somos, y que podemos ser en cuanto recuperemos el control de nuestros destinos. Obedecer, en fin, lo que nos recuerda nuestro himno, quizás por ello se reproduzca lo mínimo o nunca ¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! Que nos recuerda que aún caminamos dormidos, con la cabeza baja, inconscientes de nuestras capacidades, de nuestra potencialidad como pueblo, como Nación. Por ello, los que gritamos ¡Libertad! ¡Independencia! Nos convertimos en los enemigos intelectuales de aquellos que nos obligan, día a día, a mantener la cabeza baja y las bocas calladas. Pero Basta.

A los andaluces nos intentan mantener conectado, del mismo modo que en la famosa película MATRIX, a una realidad virtual inexistente, de apariencia agradable, pero falsa, triste, penosa, encarnada en el paro y la pobreza que ya se ha convertido en endémica. Una falsa realidad de la que ya es hora despertar. Algunos ya hemos despertado de este sueño imposible, de este MATRIX que nos mantienen esclavos de un cable por donde inyecta el sedante de 426 euros al mes.

La realidad que hemos descubierto es horrible, pobreza, paro, una sanidad al borde del colapso, una educación de baja calidad y sin futuro. Una Andalucía despojadas de sus industrias, repartidas sus tierras, a la que han hurtado su patrimonio, su presente, y lo que es aún peor, su futuro, el futuro de todos y cada uno de los andaluces y andaluzas. Ante esta realidad, ganas dan y eso es comprensible, pedir que te vuelvan a enchufar a la máquina de la realidad virtual, engañados no se sufre, pero se renuncia al futuro personal y lo que es peor, al futuro de nuestros hijos. Por ello permanecemos en la triste realidad, y desde ella, pelear, ir desenchufando a los andaluces unos a uno, y que se enfrenten a presente para ganar el futuro.

Es una tarea dura, pero inaplazable. Lo más duro, que cuesta, y mucho despertar a hombre y mujeres de la paz del sueño, pero lo más importante es que el despertar es exponencial, por cada andaluz que despertamos son dos manos más para seguir despertando. Ya somos muchos los desenchufados, los que luchamos por nuestra gente, por nuestro pueblo, por nuestra nación. Ya somos muchos los que, a pesar de los insultos, las amenazas, las descalificaciones personales y colectivas, continuamos con nuestra labor voluntaria. Hoy seremos más, y mañana más, y pasado aún más.

El proceso de liberación del pueblo andaluz ha comenzado y no tiene marcha atrás, porque el fondo es fácil, una vez llegados a ellos, el despertar, el recodar que la bandera blanca y verde ha vuelto, tras siglos de guerras, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra. Que los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, hombres de luz que, a los hombres, alma de hombres les dimos. ¡Andaluces levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! ¡Sea por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad! Solo hay que seguir este breve texto para el conjuro mágico que desenchufa de MATRIX, porque en el fondo, nuestras ansias de libertad la tenemos tan a flor de piel como la propia Andalucía.

¡Andaluces levantaos¡