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Mártires de la Libertad y de la Participación

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Y hubo un momento en la Historia de la Humanidad, en que se entendió que las decisiones que concernían a toda la ciudadanía, debían ser tomadas entre todos los ciudadanos, y nació la democracia. De eso, ya digo, hace muuuucho tiempo, y durante ese tiempo las cosas han ido mejorando, y si antes sólo podían elegir unos privilegiados, luego se abrió la mano y ya pudieron votar todos los hombres, e incluso llegó un momento en que se asumió que ese derecho debía ser ejercido también por las mujeres.

Tal nivel ha alcanzado eso de que vote todo el mundo, que sin ser catedráticos en Derecho Constitucional, aquí, en el Estado español, se sometió a referendum una Constitución, e incluso sin ser catedráticos en Relaciones Internacionales, ni expertos en geopolítica, se nos ofreció la posibilidad de votar sobre la pertenencia a la OTAN. Hay países que en la ciudadanía vota si el cannabis debe ser legalizado para un uso medicinal, y eso que quienes acuden a las urnas no son médicos, ni farmacéuticos, y hasta es posible que no todos sean “porreros” ni tampoco enfermos que lo necesitan.

En Almería se ha podido votar -con escaso interés ciudadano, todo hay que decirlo- sobre la portada de la feria y sobre el modelo de un puente, pero se rechaza que la ciudadanía decida si el Monumento a los Mártires de la Libertad debe seguir o no en la Plaza de la Constitución.

Hasta el momento no ha habido ni una sola razón mínimamente seria para negar a los almerienses el derecho a opinar sobre esta cuestión. Se trata de un ejemplo de libro para la participación popular. Es un asunto controvertido en el que las motivaciones aducidas para mantenerlo donde está y para trasladarlo, son convincentes y -esto es lo más importante- no tienen nada que ver con planteamientos ideológicos... ¿o sí?

No puedo creer que sea cierto lo que sostiene el PSOE, que el PP quiere llevárselo por motivos políticos. Aquellos “coloraos” no eran “rojos” y debían su nombre al color de las casacas, pero claro, también hay ignorantes que le cuelgan a Nicolás Salmerón una bandera tricolor cuando la república de la que él fue presidente la tenía roja, amarilla y roja.

Ni es de izquiedas dejar el monumento donde está y fue colocado a instancias de un alcalde socialista, Fernando Martínez, ni es de derechas cambiarlo a un lugar distinto, y tan coherente es defender que con su traslado se gana espacio en la plaza para actividades, además de generarse un nuevo punto de interés turístico, como argumentar que debe mantenerse por estar en un lugar ya privilegiado y ser atractivo para la zona, al tiempo que considerar que ya hay lugares donde hacer las actividades que no quepan en donde está ahora.

No puede argumentarse que la ciudadanía no sabe, porque tampoco sabíamos qué era eso de la Constitución Europea... y nos llamaron a las urnas, como también para la Reforma Política... Y ahora va a resultar que estamos preparados para esas decisiones pero no para valorar el cambio de ubicación de un monumento, algo que cambiará la fisonomía de la ciudad. De NUESTRA CIUDAD.

¿Me puede alguien explicar entonces qué eso de la participación ciudadana?