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Revisar el pacto PP - Ciudadanos

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Seguramente no es más que el afán por querer marcar la pobre actualidad informativa de la época veraniega, pero lo de revisar el pacto que permitió que el PP revalidara la alcaldía de la capital almeriense gracias a Ciudadanos, porque a eso suena.

Los tres concejales de Ciudadanos dieron la alcaldía al candidato del Partido Popular, Luis Rogelio Rodríguez, tras una larga y publicitada negociación en la que -como todo el mundo recuerda- hubo sorpresa final... y traca.

Lo cierto es que fruto de ese pacto, el candidato más votado por los almerienses, abandonó la alcaldía para dedicarse al Senado, ya que Ciudadanos le obligaba a elegir entre uno de los dos cargos, que es algo que no había reclamado la ciudadanía, aunque seamos muchos los que consideramos que no es bueno compatibilizar responsabilidades públicas.

Hemos visto como, además, luego los tres de Ciudadanos apoyaron un año después la investidura del nuevo alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, y no sólo eso, después de abstenerse en los primeros presupuestos municipales, en lo siguientes -los actualmente en vigor- han votado favorablemente a ellos.

De hecho, Ciudadanos presume de modo permanente de cómo han logrado “teñir de naranja” las cuentas municipales, de cómo han sido aceptadas sus propuestas, y de cómo éstas se están ejecutando.

Es decir, objetivamente no hay ni un solo dato que avale una tensión real entre el PP y Ciudadanos en estos momentos, cuando aún faltan unos dos años para las elecciones municipales, y menos cuando desde las filas socialistas no están por la labor de una moción de censura.

Es decir, objetivamente no hay ni un solo dato que avale una tensión real entre el PP y Ciudadanos en estos momentos

Al grupo socialistas podría interesarle plantear una moción de censura en estos momentos, ya que con la alcaldía en manos de Juan Carlos Pérez Navas, éste seria prácticamente candidato a revalidar el cargo en las elecciones municipales, algo que ahora quedaría a expensas de la militancia que se pronuncie en su momento. Pero al PSOE le conviene más seguir debilitando al PP -no olvidemos que no tiene mayoría absoluta- y crear una alternativa fuerte, que dejarse caer en manos de quien le traicionó el último día a última hora, y a quien tendría que “darle” más de lo que ya ha recibido del PP... y a todo eso, gobernar con unos presupuestos que no son los suyos, y que además tendría que estar renegociando con Izquierda Unida. Un cacao maravillao.

Que PP y Ciudadanos van a romper su relación, pues claro, pero será en otro momento, más cerca de las elecciones, cuando Fernández-Pacheco quiera hacer valer ante la ciudadanía los éxitos de su gestión, y Miguel Cazorla pretenda atribuirse todo lo positivo logrado mientras responsabiliza a los populares de todo lo malo. Pero el votante tiene memoria de pez -corta- y empezar a tirarse los trastos a la cabeza dos años antes es un poco precipitado, por cansino y por inútil.