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Catalunya, la batalla final por las libertades

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Aún hay muchos que, al socaire de una importante parte de la prensa amarilla y partidista, de los medios de comunicación a las órdenes, no ya de las libertades, sino de aquellos partidos, que ¡oh casualidad! que están hasta el cuello de casos por corrupción, de los comunicadores al servicio del poder, piensan que lo que ocurre en Catalunya es un juego, o una broma en manos de los nacionalistas catalanes. Nada más alejado de la realidad.

Lo que está en juego en Catalunya, son las libertades básicas, la democracia en sí. A mi humilde parecer, cuando una parte importante de la población manifiesta de forma clara, en las urnas, en el Parlament, que quiere decidir qué modelo de relación con el Estado español quiere, sobran las leyes, y todo tipo de argumentos políticos, porque tanto las leyes, los parlamentos, la política, esta, debe estar siempre, al servicio del pueblo.

Si las leyes, la política impide el ejercicio de las libertades básicas democráticas, dichas leyes, en manos de dichos políticos se convierten en leyes tiránicas en manos de tiranos. Es entonces, cuando la lucha por el derecho a decidir, se convierte por una lucha por las libertades. En esas estamos, tan grave es lo que ocurre en Catalunya. En esta lucha por la libertad no puede haber dudas. O se está o no se está con la democracia, con los demócratas.

Hay muchos, tal como expreso al inicio de esta columna, que no se han enterado aún de lo que está en juego en Catalunya, y por tanto no están preocupados. Otros entienden que es solo un problema catalán. Otros ni saben ni quieren saber. Esa actitud es la que ayuda, la que ayudó siempre al triunfo de los fascismos, porque cuando las libertades se pierden en un territorio, es el comienzo para que se pierda en todos.

Cuando el 18 de julio del 36, el ejército de África con Franco a la cabeza, metió a España en una guerra civil cruenta y genocida para llevar a los españoles a la dictadura, Europa miró hacia otro lado. Era un problema de España, de los españoles mientras seguían bebiendo vinos y bailando en los salones de París, Londres o New York. El fascismo por el contrario vio lo que ocurría en España como una oportunidad, y la Alemania de Hitler no dudo en apoyar al franquismo. España cayó en manos del fascismo y fue el comienzo de la ocupación nazi de Europa.

Si Europa hubiese ayudado a la República española, si Europa hubiese acudido a la llamada de los demócratas españoles, quizás Hitler se lo hubiera pensado, pero la indiferencia, el miedo a intervenir en una guerra contra el ogro del nazismo les parecía lejana, no los libró del ogro, solo consiguieron que engordara y se los comiera después a todos.

Si los demócratas del resto del actual Estado español no acudimos en estos momentos en ayuda de los demócratas catalanes, y estos pierden el pulso contra el actual Gobierno de España en manos de presuntos tiranos aplicando las que son, según mi opinión, presuntas leyes tiránicas, habremos perdido todos y seremos engullidos por la oscura noche de la falta de libertades básicas de los ciudadanos, y la democracia.