www.noticiasdealmeria.com

Un pequeño paso en Níjar, un gran avance para el agricultor

google+

Comentar

Imprimir

Enviar


Estoy convencida de que el noventa por ciento de las cosas que se hacen desde una alcaldía pasan desapercibidas y en cierta medida debe ser así, porque buena parte de nuestro tiempo, el de las alcaldesas y primeros ediles en general, tratan de las preocupaciones de quienes se acercan a nuestros despachos en busca de soluciones particulares, cuestiones que son igual de importantes que las colectivas y que, en no pocas ocasiones, nos dan una pista de situaciones complicadas que muchos padecen y no todos se atreven a contar. Esa particularidad va desde lo personal a lo profesional y hoy toca hablar de una de esas cosas que en mi pueblo eran un secreto a voces pero que nadie quería exponer públicamente, pero que supondrá un cambio importante en la forma de hacer las cosas. Yo lo considero uno de esos pequeños pasos que se dan en Níjar pero que es, en definitiva, un gran paso para nuestro modelo agrícola.

Verán, la mayor parte de nuestro territorio en producción, esas más de 5.000 hectáreas, están partidas entre miles de pequeñas empresas, agricultores al fin y al cabo, que gestionan sus propios invernaderos. Unos se agrupan de una forma y otros de otra, unos comercializan de una manera y otros de una totalmente distinta, pero todos se dedican a lo mismo, a producir un producto que venden por kilos.

Durante años uno de los grandes deseos, y después de muchos años lo hemos conseguido, era tener una báscula pública, un lugar donde poder ir, pesar tu mercancía y certificar ese volumen sin necesidad de tener que estar adscrito a un operador determinado o pagar una tarifa de libre mercado por ello. Hasta ahora siempre había sido así y el modelo ha funcionado, pero de funcionar a dar un pequeño paso más hacia adelante había una báscula de pesaje de gestión pública como diferencia.

En apenas unos días vamos a poner ese servicio en marcha, estará en Campohermoso y es, en sí, mucho más que un mero servicio público que funcionará las veinticuatro horas del día para cualquier agricultor que quiera utilizarlo.

Es un avance más hacia esa agricultura 2.0 en la que nos centramos en Níjar, ese modelo evolucionado en el que cogemos lo mejor de las otras comarcas que se desarrollaron antes que nosotros y en el que desechamos lo que ha fallado o sencillamente tiene poco recorrido. En este caso, con una sencilla estación de pesaje le damos al agricultor algo tan preciado como un poquito más de libertad.

Podríamos dar la espalda al agricultor y favorecer que esos servicios fuesen prestados únicamente por grandes empresas, pero tiene que haber una diferencia clara entre un gobierno socialista y otros de derechas, y la base de esa diferencia está en la forma de ver y hacer política, en que las medidas van destinadas a la gran mayoría y, sobre todo, en darles más oportunidades a los más pequeños para que sencillamente dejen de serlo.

En Níjar estamos convencidos de que los pequeños pasos, los avances más minúsculos son esos que nos acercan a lo utópico, la perfección, aún sabiendo que no es cosa de una legislatura, ni de dos, sino el resultado de un trabajo constante y conjunto, entre administración y administrados, y esa forma de hacer en la que pesa tanto una opinión como la otra, en la que los objetivos los marcan quienes producen y donde las administraciones estamos precisamente para allanar el camino en la consecución de ellos. Ésta es otra de las grandes diferencias entre unas políticas y otras.

Una báscula de pesaje. Y quién iba a decir que tan poco en el plano material podría suponer tanto en el plano inmaterial para un colectivo que conforma nuestro motor económico.

Lo mejor de todo es que aquí no acaban las pequeñas cosas, porque aún hay más. Habrá mucho más y también para los grandes, porque no olvidemos que son los verdaderos artífices de la excepcional recuperación del empleo en nuestra comarca y principales embajadores de nuestra marca comarcal en el extranjero.

Quizás y sólo quizás, si somos capaces de hacer entre todos visible los hechos diferenciales de nuestro entorno, esos que sólo se dan en Níjar, nos acerquemos a ese otro pequeño gran paso que suponga un gran avance para que esa agricultura 2.0 tenga el reconocimiento que se merece, el del lugar donde se ha aprendido que las cosas que se hacen bien desde el principio son mucho más duraderas.