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Cárcel de papel

jueves 28 de diciembre de 2017, 18:37h

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Un ser de barro que tuviera vida, sentado a la orilla de un río tardaría poco tiempo en desaparecer, integrado en el fondo. Un gigante tardaría un poco más, solamente. El ser se asemeja a España. El gigante al imperio con que Castilla se encontró sin trabajarlo, cuyo final sigue el actual Estado de forma tan terca como segura. Será segura por terca.

“La Codorniz” murió, pero dejó su impronta. Álvaro de Laiglesia, el periodista y humorista malagueño que la dirigió, le hizo prestar servicios impagables; hasta dejarnos el recuerdo de su ironía, de sus segundas intenciones, de su mala leche reconcentrada, obligado por la censura. Entre ellos la “cárcel de papel” en la que purgaron culpas malhablados y mal-escribidores. Sobre todo los últimos, capaces como ahora de embargar su lengua, seguros de no perderla porque la navaja estaba en sus manos. A los demás sólo les quedaba su ironía, su capacidad de escribir entre líneas. Y la frágil “cárcel de papel”, encierro virtual cuando lo virtual aún no se estilaba. Era muy fácil soltar la lengua, cuando la fuerza del régimen les permitía no pillarse los dedos. Ahora siguen soltándola, igual de seguros en la fuerza del régimen, el mismo de antes, sólo adaptado el nombre, para que agoreros avanzadores de desgracias, ocultadores de la verdad, puedan creer que nos hacen creer que estamos en democracia.

Empecemos con los cargos: Un espacio similar a la extensión territorial de Japón, es el espacio que se pretende construir en el mundo en las próximas campañas. ¿Para quién? Aquí faltan testigos de la acusación y de la defensa. Lo que faltan son ocupantes para tantas viviendas. Peor aún: faltan quienes puedan ocuparlas y faltan para quienes las necesitan. Porque el mal, al parecer, se ha vuelto mundial. Han creído que el “milagro del ladrillo” puede hacer millonarios a todos cuantos acierten a obtener un terreno dónde construir. Doble cargo. A algunos les falta tiempo para verse tras los barrotes pintados; el “boom” se convierte en “Bom”, cada vez que estallan la burbuja; Cargo triple. No importa. Aunque engañen, arruinen, provoquen paro y miseria, los que se forran no se pueden poner el abrigo. Los demás que esperen. Al fin y al cabo, la cárcel sólo es de papel.

En Andalucía hay familias acogidas en el pisito del abuelo, y familias que viven en la calle, con medio millón de viviendas vacías. Viviendas que, entregadas a los necesitados en alquileres razonables, normales, alquileres que no superen el veinticinco por ciento de los ingresos familiares, resolverían el problema y disminuiría el número de ciudades fantasma.

Más cargos. Mejor, más leña al cargo, que no es un carro de Vángelis; sino de los de “carros y carretas”. Lo que hay que aguantar. En Andalucía hay familias acogidas en el pisito del abuelo, y familias que viven en la calle, con medio millón de viviendas vacías. Viviendas que, entregadas a los necesitados en alquileres razonables, normales, alquileres que no superen el veinticinco por ciento de los ingresos familiares, resolverían el problema y disminuiría el número de ciudades fantasma. Pues parece más cómodo entregarlas al SAREB, al que por algo titularon “Banco malo”, para que las pague y las mantenga, vacías, o las venda a fondos buitre a precios inferiores a los que se podían haber puesto a disposición de las familias desahuciadas o que no han podido tener acceso a los precios a que habían llegado, empujadas por la espeluznante especulación. Otro cargo.

Y otro: desvergonzados, incorregibles enredantes, pésimos malabaristas, extrapolan (eso sí: virtualmente) a toda la península la venta en alguna zona costera de unas cuantas casas de lujo a millonarios rusos, para afirmar y firmar estadísticas falseadas sobre el porcentaje de aumento en la venta de viviendas. España es el único lugar dónde el PIB sube, las viviendas se venden y la crisis ha terminado, con la gente pasando hambre, viviendo en la calle y muriendo quemados por no poder pagar el recibo de la luz. ¿Contrastes? También ¡Y mentiras!

Faltos de iniciativa o de interés para emprender otros negocios, especuladores, errados en su obstinación por ganar mucho con muy poco esfuerzo, tergiversadores, embusteros. Merecen ser encerrados. Y el Gobierno, necesario, imprescindible colaboracionista. Olvidados todos de que capaz de crear riqueza y valor añadido sólo es el negocio permanente, no el temporal de la construcción, afirmamos y decidimos que deben ser encerrados para que no puedan continuar mintiendo, creando falsas expectativas y manteniendo al pueblo en la inopia y en la miseria, con la execrable intención de forrarse a toda costa. No vamos a conseguir callaros, pero, por lo menos, enciérreseles en la cárcel de papel, sin redención ni permisos, hasta que no quede una sola familia sin vivienda por falta de medios económicos.