ISSN 1989-8630 ** Edicion 848::    
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OPINIÓN

Este es una respuesta al del diputado del PAL Ángel Díaz, y no corresponde a la serie de los emitidos en Onda Cero Almería

Un correligionario del encarcelado alcalde de El Ejido, el diputado provincial Ángel Díaz Suárez, ha tenido el valor de encabezar la única defensa que con visos de tal ha logrado articular su desmedrado entorno y que, por las trazas y los trazos, se intuye menos confuso que temeroso. Y asaz enemigo de la gramática española. La gallardía del gesto merece tener, al menos, una respuesta. Hela aquí.
REFUTACIÓN DE UNA IMPOSTURA


Comencemos por el título: “Dejen que Enciso se explique” es, justamente, lo que estamos esperando. Pero la exigencia de Ángel Díaz hay que verla más allá del enunciado; en realidad lo que quiere decir es que mientras esa explicación no llegue( y a fé que la cosa puede esperar), todos callados. Vayamos al fondo del asunto. ¿Por qué no habla Enciso? Díaz lo sabe( y cree que todo el mundo también): “…bien saben ( que Enciso) no puede realizar ningún tipo de declaración ni mucho menos defenderse de los juicios paralelos que se le están haciendo”. ¿Y quién le impide hacer declaraciones? ¿La jueza, entre cuyas decisiones no se incluye desde luego esa cláusula? ¿Los medios de comunicación, que faltando a su deber se negarían a recoger sus declaraciones? No conozco a ningún periodista que rechazara, ahora mismo, hacer una entrevista a Enciso. Y a ningún responsable de un medio que se negara a publicarla o emitirla. Por tanto mejor hubiera sido podar esa fronda de subjuntivos del título, para quedar un aseado y bastante más claro: “ Que Enciso se explique” .
La primera frase que abre el escrito ya indica el tono y el rigor con que nos va a regalar: “El día 20 de Octubre se escribió la página más negra de la historia política y social del término municipal de El Ejido, de todo el Poniente y me atrevería a decir que de toda la provincia de Almería”. ¿Se refiere a las inundaciones que dejaron cientos de muertos en 1898? ¿Quizá al terremoto de la época musulmana que asoló la capital? ¿A la guerra civil y los inciviles bombardeos sobre la población, incluso la indefensa que fue diezmada en la carretera de Málaga a su paso, entre otros lugares, por El Ejido? No, para Díaz mucho peor fue el día en que Enciso “et alii” fueron acusados de esquilmar a sus vecinos, detenidos con tan extremado tacto que no ha trascendido imagen alguna de los presuntos con las muñecas por delante e ingresados en un centro penitenciario donde quizá puedan quejarse de la escasa habilidad culinaria de sus captores.
El diputado Díaz, si es él quien en verdad ha perpetrado este artefacto, debería hacerse revisar algunos conceptos. Por ejemplo, si pretende decir que Enciso aún guarda fortaleza no debería haber escrito: “Derribado, quizás, abatido, no”. Hombre, si de entrada ya admite que puede estar derribado… sobra todo lo demás. Si acepta alguna sugerencia, y por no salirme de los términos en juego, yo le propondría que los pusiera justo al revés: “Abatido, quizá, derribado, no”. Sin duda trasmite mayor vigor y, dirigido al entorno, puede tener la añadida virtud de enderezar ánimos decaídos y predispuestos a hablar en demasía.
Ya puestos algún alma bondadosa debería explicarle al diputado Díaz qué es un solecismo y lo que supone decir, en su literalidad, que “Ha sido necesaria la unión de todos los poderes de esta partidocracia (sic) para entregarlo al denominado cuarto poder donde (más sic), antes de enjuiciarlo, el principal objetivo consiste en acabar con él a mordiscos de odio, rencor y venganza”. ¿La de los mordiscos es la jueza, o simplemente la está acusando de proporcionar material masticable a los otros insaciables poderes? ¿Seguro que era eso lo que quería decir?

Vayamos ahora con lo de “buena persona”. Paraguas protector, y recurrente, bajo el cual el diputado Díaz pretende incluir una suerte de amnistía no sólo para cuantos delitos Enciso haya podido cometer en el pasado, sino para los futuros. ¿Qué propone exactamente, una patente de corso? Ya puestos, también podría pedir el mismo tratamiento para sus allegados y familiares, indirectos perceptores de tan benéfica influencia. De ahí a los altares sólo hay medio paso, porque el otro medio ya lo ha franqueado el señor Díaz.

Hablar más delante de que “ PP (y) Psoe, es el padre de todos los pactos”, aparte de la sinécdoque supone mencionar la soga en casa del ahorcado. ¡Si sabrá el diputado Díaz de pactos! Gracias a uno pudo darse la insólita circunstancia de ver cómo entre tres personas se daban maña y ciencia para dirigir una institución tan compleja como la Diputación.
Cuidado con las ironías, que las carga el diablo si se entienden y el enemigo si no. Decir ( por PP y Psoe) que “La dictadura de uno era lo malo, la dictadura de dos lo mejor”, aparte de una zarrapastrosa prosa resulta poco menos que incomprensible para el lector no avezado en la peculiar forma de escribir del diputado. Y si alguien consigue digerir sin atragantarse esa frase, a ver si supera la siguiente: “Viva el trasfuguismo, las listas abiertas y el voto libre de los representantes del pueblo”. A parte del horror por la concordancia de número ( y al desdén por los signos de admiración), tampoco se entiende muy bien que en el mismo exordio se incluyan términos antitéticos. A no ser que el inconsciente le haya jugado una mala pasada y haya escrito justamente lo que pensaba.

La espinosa cuestión de la dimisión de Enciso es abordada por el diputado Díaz con parecida coherencia. Según él esto es algo “ que Juan Enciso no puede hacer”, pero no aclara por qué. No dice que no quiera, ni que no deba. Que no puede. Y, caramba, poder, puede. Más oscuro, si ello es posible, es su referencia a que quienes se la piden “…no sean hipócritas…ni se escuden en no sé qué intereses, cuando todos sabemos sus verdaderos intereses”. Vamos a ver, señor diputado, o sabe esos intereses o no los sabe. Todo en la misma frase, no. Y, ya puestos, tampoco estaría mal que detallara cuáles son , así, con detalles, identidades, datos y fechas. Deseando estoy conocerlos, a ver si entre todos logramos que El Acebuche necesite una ampliación.
Repetirse siempre revela escaso uso de la imaginación o pereza mental. Y, casi al final del escrito, volver a insistir en que Enciso es buena persona, ni siquiera acompañándolo de un estruendoso “Maldita sea..” tiene mucho sentido, todavía menos si se añade “…una buena persona no puede estar en la cárcel”, lo que vaciaría los presidios ya que, seguramente, sean pocos los encarcelados que se reconozcan a sí mismos como malas personas.
Al final del escrito se nos propone una reflexión. En realidad es una interrogación, ya que para eso va entre esos signos. Pero a estas alturas pretender que el diputado Díaz mantenga un cierto rigor puede ser complicado. Pregunta, una vez demostrada la inocencia de Enciso - que para él no admite mayor trámite que su enunciación- , “¿quién se hará responsable de todo el daño que le han hecho a él, a su familia y a su pueblo…?”. Y pregunto yo, dando la vuelta a su interrogante ¿ Se hará responsable él, y cuantos apoyan en estos momentos a Enciso, de todo el daño, incluido el económico, que el alcalde y sus compañeros de infortunio han causado al pueblo de El Ejido? Se aceptan respuestas.

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