Bien, pues ya está. Se ha ido Diego Cervantes, el que daba cierta vida al Ayuntamiento de Almería, especialmente en esas plúmbeas sesiones de funcionarios de covachuela, llamadas en otros ámbitos plenos. ¿Quién practicará ahora con igual donaire la esgrima verbal, esos ejercicios espirituales que han sido de lo poco salvable en los últimos años? ¿No hay en la bancada socialista quien haya aprendido/aprehendido en todo este tiempo, a pesar de estar situada justo enfrente, y no sólo en sentido locativo? Nota bene: qué mejor que, a la hora de la despedida, entonar junto a Vera Lynn el “We’ll meet again” con que Kubrik ponía fin a aquella parodia sombría y excelsa que fue “Dr. Strangelove”.
Fuese Don Diego (El Lindo),
que al revés de Moreto
no es figurón, ni coqueto,
ni viste de largos tiros.
En el PP ríen “bueno, bueno”
y en el GIAL con champán
brindan, que no está mal
tener al enemigo lejos.
Algunos hasta cantan “bingo”,
la nueva otros celebran
y en el PSOE se acuerdan
de cómo se daban los brincos.
Como en la pieza teatral
aquí también hay un Don Juan
(ni veguero, ni galán),
que le añorará al final.
Los plenos con menos sal
y pimienta también menos,
vianda insípida, preveo,
y más que peor, fatal.