En nuestra última comparecencia nos despedíamos del año con un adiós, siquiera temporal, el de Diego Cervantes, y empezamos el nuevo con otro, este, me temo, menos pasajero( y aún otro más, sobrevenido cuando ya tenía ultimado el escrito, el del “Curri”, curioso apelativo-diminutivo para un señor que siempre me pareció muy serio). En los últimos tiempos el fotógrafo Manuel Falces se había convertido en el reverso de lo que se estila en Andalucía en general, y en Almería en particular, como modelo de las relaciones entre artista y poder. Si durante años se le permitió, contra el sentido común, mantenerse al frente del Centro Andaluz de la Fotografía a pesar de su enfermedad ( lo caritativo hubiera sido una salida honrosa), cuando los estragos ya fueron evidentes se le vino encima un alud de ninguneo que ha culminado con ese postrero ejemplo de lo que supone aquí morir artista sin pertenecer a secta alguna, ni ideológica, ni folcklórica. Así ha sido despedido Manuel Falces, sin homenajes, sin evocación que merezca tal nombre, sin reivindicación. Parece un reproche pero apenas es una constatación. Y, por lo demás, sospecho que al bueno de Manuel ( aunque unamunianamente nada mártir) ese tipo de gestos, a estas alturas, también le hubiera provocado más displicencia que irritación. Así que quizá lo mejor sea acompañar estos peculiares cuartetos con la canción de Lennon que, él mismo lo ha contado, le sirvió de inspiración para aquella fantástica idea hecha realidad que fue Imagina.
Fuesese también Manuel
aunque esperó al nuevo año,
sería por no hacer daño.
Ahora, a ver quién se acuerda de él.
Reverso del artista orgánico,
comprobó en carne propia
que sólo si estás en la inopia
el único órgano es el fálico.
Esto es aviso a navegantes
que rechazan el pesebre:
“Sin nosotros, aún con lumbre,
no te sentirás caliente”.