ISSN 1989-8630 ** Edicion 848::    
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OPINIÓN

B.T. Debería ser obligatorio adornar el frontispicio de todas las sedes políticas con el lema “Cuidado con las entrevistas”.  Artefacto  que carga la ambición, artilla la presunción y dispara la vanidad. Fijémonos en la que la flamante portavoz del PP andaluz, Rosario Soto,  ha despachado al compañero Miguel Cabrera (El Mundo, 13-II-2010, pág. 28).  Entre la poblada hojarasca de tópicos y lugares comunes a los que se adhiere con un vivo entusiasmo juvenil, destaca lo campanuda que se pone cuando trata de contestar al lema del próximo congreso del Psoe-A, ese del “Andalucía. Ganamos el futuro” que tantas dudas gramaticales le ha costado a su organizador.  Dice nuestra heroína, y uno la imagina fijando la mirada en el horizonte mientras el viento intenta vanamente ondear su lacia melena, que  “Quien frena el presente, difícilmente gana el futuro”. Salvo, espero, el suicida al borde del precipicio que no termina de decidirse en dar un paso al frente.  El problema de las entrevistas es que cualquiera puede un buen día blandirlas como argumentos arrojadizos y resaltar, verbi gratia,  lo paradójico que resulta oírla denunciar la diferencia salarial entre hombres y mujeres.  Sobre todo tras saberse, vía denuncia de la oposición municipal, que percibirá 4.800 euros al mes de un ayuntamiento en el que no estará más que de forma simbólica. ¿ O en realidad no se estará quejando de que, sin en vez de “portavoza” fuera portavoz,  cobraría aún más?  Quizá ése sea el ejemplo de austeridad y contención del gasto público que sus jefes en Sevilla y en Madrid están pregonando.  Por eso qué mejor que ilustrar los cuartetos huyendo de la obviedad que conduciría a elegir “La bien pagá” y, en su lugar, programar como fondo musical el “Masochism tango” de la familia Addams, que aúna lo afortunado del título y su adecuación a nuestro sufrido papel de comparsas paganos con la inocente broma, y por la que pido perdón por anticipado,  de los parecidos verosímiles.

 

Las entrevistas son artefactos
que a veces se disparan solos
derribando todos los bolos
y dejándonos estupefactos.

A veces se entiende todo
sin nada haber dicho,
y sin llamarle a nadie “bicho”
lo hemos tildado de bobo.

Ojito, pues, con las repuestas
que aunque parezca inocente
no lo es tal en la mente
de quien lanza la propuesta.

Póngase como una moto
o mándenos al infierno,
pero esto está aún muy tierno
y tan verde como un soto.

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