B.T. El griego que aquí ‘zobra’ es menos vitalista que el interpretado por Anthony Quinn en aquella película casi homónima. Pero, a lo que parece, igual de pícaro. El griego en cuestión vivió hace 2.400 años, se llamó Protágoras y si ‘zobra’ es porque el obispo de Almería, Adolfo González, ha desactivado su frase más recordada, “ El hombre es la medida de todas las cosas”. El ocupante provisional del Palacio Obispal, en un mensaje dirigido el Miércoles de Ceniza a fieles y hermanos cofrades, corrige al sofista al asegurar que “Cuando el hombre hace de sí mismo la medida de todas las cosas, corre gravemente el riesgo de confundir el mundo con sus fantasías y quimeras”. Esto lo dice quien acoge la Santísima Trinidad y otras elucubraciones bajo el protector y versátil manto de la fe. La frase que he entresacado corresponde a una reflexión más amplia sobre la crisis social y económica que contiene otras perlas, como la que afirma que esa crisis “deja al descubierto el mal de una sociedad insegura” ya que “sin valores morales, que tienen su fundamento en Dios, el hombre y la sociedad ponen en peligro sus mejores logros”. Entre los que, por cierto, yo citaría la separación entre Iglesia y Estado, a la que la primera ha sido siempre tan renuente. Curiosa, además, esa vinculación entre crisis económica y crisis moral que suena, pro domo sua, a castigo divino por rezar poco. Curiosa también la coincidencia entre la nuestra y la griega Abdera natal de Protágoras. Por eso qué mejor música que el sirtaki sobre el mar en blanco y negro que nos hermana.
“Aquí el que ‘zobra’ es el griego”,
dijo el obispo a sus fieles
que degustaban las mieles
leyendo sus píos pliegos.
“El hombre no es la medida,
que se mide mejor con vara”.
Vara para medir la cara
más que cruzada, ida.
“Que por pecar os veis así,
almas de negras cosas ,
con vacías y magras bolsas,
y sin un maravedí”.
“Si la crisis es larga y dura
tenemos la solución:
orad con extrema unción
que fuera de aquí no hay cura”.