Hemeroteca :: 19/03/2010
19/91
ALMERÍA

El coordinador del Centro Andaluz de las Letras ha intervenido en el ciclo de conferencias en homenaje a Alberti con un recorrido sobre los poemas de las dos estancias del poeta en la ciudad americana

Alberti, que viajó a lo largo de su extensa y agitada vida dos veces a la ciudad de Nueva York, retrató sus experiencias, vivencias y sensaciones en una serie de poemas que Julio Neira, coordinador del Centro Andaluz de las Letras, ha desgranado con precisión en el ciclo de conferencias organizado por la UAL en homenaje a la figura poética y literaria del universal poeta gaditano.

Rafael Alberti, decía Neira, se inserta con esos poemas en una tradición poética española que surge “como casi todo” de Juan Ramón Jiménez, cuando se marcha a Nueva York para casarse allí con Cenobia Camprubí y escribe Poemas de un recién casado. Esa tradición la continúan otros, pero alcanza su culmen con Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. “Lorca viaja en 1929 y su libro no se publica hasta 1940, pero es verdad que en numerosas revistas, sobre todo las que editaba Manuel Altolaguirre, se publican algunos de los poemas de Federico. Podemos decir que Alberti conoció esos poemas antes de viajar por primera vez en 1935 a Nueva York”, apuntaba Julio Neira, para quien la primera relación de Alberti con la ciudad de los rascacielos se remonta a un pequeño poema fechado en 1928 “en el que intuye que la geometría de los edificios no es tan limpia, que en el suelo también convive la muerte”.

Ese primer viaje, en 1935, se produce cuando, tras la revolución de octubre del 34, Alberti y María Teresa León intuyen, de regreso de Moscú, el peligro que supone volver a España por la reconocida militancia comunista del poeta. Se exilian entonces por primera vez (el otro exilio, el más largo, comenzará en 1939) y viajan por Italia, Francia y Latinoamérica, buscando apoyos para la causa. Ese viaje empieza, precisamente, en Nueva Yok y allí escribe el libro “13 bandas y 48 estrellas”. Alberti y su esposa pasan alrededor de un mes en la ciudad americana; en realidad, reconocía Neira, se sabe muy poco de aquella estancia. A mediados de abril de ese año, el poeta gaditano sale para Cuba.

El regreso a Nueva York no se produce hasta muchos años más tarde, en 1981, cuando Alberti es invitado a participar en un simposium internacional sobre el 50 aniversario de la II República. Un segundo viaje que realiza con Beatriz Amposta, “el último gran amor del poeta”, un amor que se desarrolla en silencio porque él aún está casado con María Teresa León, muy enferma ya. A Beatriz le dedica un libro de poemas, “inédito y nunca publicado” porque la Fundación El Alba del Alhelí, controlada por su viuda, María Asunción Mateo, así lo ha decidido.

En esa segunda estancia escribe Versos sueltos de cada día, un diario poético en el que regresa a la originaria tradición iniciada por Juan Ramón Jiménez. Uno de sus mejores libros de poemas, afirmaba hoy Neira, un diario de viajes en el que Alberti reflejó sus impresiones sobre la ciudad.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
19/91
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Noticias de Almería
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.


Aviso Legal Contacto
Diseño web: Cibeles.net | Páginas creadas con