ISSN 1989-8630 ** Edicion 848::    
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OPINIÓN
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En la suerte de carrera por relevos por ver quien comete el mejor despropósito en los concurridos aledaños políticos de la Operación Poniente, quizá no haya que echar muchas cuentas para dar una de las medallas al desleído presidente de la Diputación de Almería. Nunca la nada fue tan ninguneada. Produce, incluso, ternura comprobar sus ímprobos esfuerzos por tratar de explicar el barniz de una operación, los pactos con el PAL, que ni ha diseñado ni, sobre todo, le ha sido explicada. Orillar a personalidades recias en detrimento de estas otras más, digamos, deslavazadas, suele traer estas consecuencias. Útil para hallar siempre a mano alguien receptivo a recibir gustoso las tortas, el truco es tan infantil que hasta puede ser advertido por sus incautas víctimas.

Nota Bene: para no desentonar con la grisura del retrato, y el paisaje general, la música que acompaña los cuartetos debía afectar nuestra pituitaria tanto como agredir nuestros oídos.

Pactos tengas y los ganes,
revés de maldición gitana
que al príncipe convierte en rana
y en maullantes a los canes.

De brujo, torpe aprendiz,
queriendo tratar con pillos
sin mirarles los bolsillos
ni advertir la cicatriz.

No hay frío sin calores,
hablando de cambio climático,
y en su proceder errático
le preceden los errores.

De cabeza, los dolores,
más Partido que doblado,
menos perplejo que ignorado,
y todo, por un par de asesores.

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