Sería bueno, ¡ qué digo bueno, sería crucial!, investigar los sinuosos recorridos por los que transitan algunas expresiones que alcanzan el éxito sin ser cuestionadas. En esta tierra agrícola( y perdón por la tautología) una de las últimas en adquirir el marchamo olímpico es “concentrar la oferta”. Nos lo acaba de recordar Antonio Cancelo, uno de los gurús de la economía dizque social, quien fuera dirigente de la Corporación Mondragón, por resumir, Eroski. Ha dicho este faro del consumo (Consum se llama, precisamente, su satélite publicitario) que ‘Sobran cooperativas agroalimentarias en Almería’. Que es casi lo mismo que se viene repitiendo aquí como un mantra digestivo que busca ser esculpido en mármol. Concentrar la oferta es bueno, seguro, para quien concentra. Y malo, más que seguro, para el resto. O sea, nosotros. “Agrupémonos todos”, o por decirlo con palabras de hoy “Concentrémonos todos”, nos remite a una de las estrofas más recurrentes de La Internacional. En cuanto a la versión, he optado por ésta que comienza con la reciedumbre militar del tedesco y termina con el lirismo gutural del danés. Por algo es Internacional.
“Concentrémonos todos
en el cajero final,
que la competencia es fatal
porque hay que usar los codos”.
“¡Arriba, ricos de la tierra!
¡ En pie, bulímica legión!
¡Todo sea por el Möet-Chandon
y las acciones de Terra!”
Así habló el empresario
a sus pares y a sus nones,
dándoles buenas razones
para seguir en mamarios.
Yo le daba cuatro ‘coskis’
y un contrato de los suyos,
que unos curran el lamuyo
pero siempre gana Eroski.