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ISSN 1989-8630 ** Edicion 1180::    
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Javier Aureliano García
Secretario General del Partido Popular de Almería


A estas altura parece difícil que alguien, salvo por razones de interés personal, pueda seguir confiando y respaldando en la gestión del señor Rodríguez Zapatero, presidente del primer Gobierno que ha conducido a España a la ruina técnica y a un imparable declive. La constatación más clara de que este señor, lejos de representar una oportunidad para la solución es una garantía para la catástrofe, ha sido que sólo ha reaccionado (mal y tarde) cuando ha recibido el aviso de su admirado Obama. Tenemos un presidente capaz de hacer oídos sordos durante años a destacados expertos y analistas económicos de dentro y fuera de España e incluso de dentro y fuera del Partido Socialista, que han avisado de la situación de crisis y de la urgente necesidad de adoptar medidas correctoras. A toda esa gente, Zapatero sólo les ha ofrecido su distante desprecio, cuando no una reacción soberbia y despreciativa. Recuerden aquello de que España estaba en la Champions League de las economías mundiales por encima de Francia e Italia. Pues bien, después de estar dos años ignorando esos avisos y derrochando el presupuesto del Estado de un modo irresponsable e insensato, nuestro presidente sólo ha accedido a mover ficha cuando le ha llamado, supongo que tremendamente alarmado, el presidente Obama.

Y como vivimos en un país dominado mediáticamente por una izquierda aprovechada e hipócrita, no han faltado los aplausos al señor Zapatero por esta presunta muestra de valentía y responsabilidad. Los mismos que durante años han denostado la presencia o el peso de los gobiernos norteamericanos en las políticas de otros países, los mismos que han clamado durante décadas por la expulsión de los yanquis, los mismos que han hecho bandera de su antiimperialismo progresista, son los que ahora destacan la importancia que tiene que Zapatero haya seguido los consejos del señor Obama. No puedo dejar de pensar que esta misma gente estaría echando sapos y culebras si el autor de una llamada de estas características hubiera sido el denostado y odiado presidente Bush, tan presidente y tan americano como Obama, pero objeto de todas las críticas de los progres españoles durante sus ocho años de mandato. No es fácil imaginar la de artículos, comentarios y manifestaciones que se habrían producido para protestar furiosamente contra esta invasión imperialista en nuestra soberanía económica y tildando de sumiso al presidente español no socialista que hubiera tenido que acabar agachando la cabeza y cumpliendo las instrucciones dictadas telefónicamente desde la Casa Blanca.

La diferencia está en que durante los años en los que esa llamada hubiera sido posible, gobernaba en España el Partido Popular con un presidente, José María Aznar, que a pesar de haber heredado una situación económica terrible de los últimos gobiernos socialistas, supo gestionar las cuentas públicas de modo que no sólo se crearon cinco millones de empleos, sino que además se consiguió que España cumpliese todos los parámetros económicos requeridos para entrar en el exclusivo club del euro. Y todo ello, sin recurrir a bajar el sueldo a los funcionarios y congelar unas pensiones que, por cierto, los socialistas aseguraban que se iban a eliminar con un gobierno del PP. Les hablo de los no muy lejanos tiempos en los que España era un ejemplo positivo para Europa en cuanto a la creación de empleo y la contención del gasto público. Ahora, después de seis años de socialismo y de Zapatero, España está a la cabeza del desempleo de toda Europa y al borde del precipicio de la suspensión de pagos. ¿Es esta acaso una gestión que merezca la pena reivindicar y defender? ¿Qué podemos esperar de un presidente que ha dilapidado toda la herencia que se encontró al llegar al poder y que ahora tiene que recurrir a esquilmar a los indefensos funcionarios o a congelarle la pensión a nuestros mayores?
Se suele hablar mucho del “alto coste” que para España tuvo la famosa fotografía de las Azores. Comparen la situación de nuestro país en ese momento y compárenla con la que ahora tenemos. Piense en cómo era su situación o la de sus familiares y amigos cuando aquella famosa instantánea y recuerde ahora la fotografía del señor Zapatero en campaña diciendo eso de “Por el pleno empleo” y piense si usted tiene empleo o lo siguen teniendo todos sus amigos y conocidos. Y ahora, de verdad, piense cuál de las dos fotos nos ha salido más cara.





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