ISSN 1989-8630 ** Edicion 851::    
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OPINIÓN

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Los números, esa abstracción misteriosa (¿existen fuera de nuestra convención, o sea, fuera de nosotros mismos?), son campo fértil para las manipulaciones. Los que periódicamente se suministran sobre el paro suelen ir acompañados de un previo trabajo de adecuación que dice más de las verdaderas intenciones de sus tutores que todas las conversaciones captadas accidentalmente por cualquier micro abierto. Muy propiamente el verbo que se aplica a la acción es “cocinar”, especialmente por ese deseo de agradar al comensal que, a la (y tras el) postre, es quien paga.

En cuanto a la música, la vertiente tétrica del asunto me impelía a volver a recurrir al Requiem mozartiano ( descartado por usado el “Confutatis maledictis”, quedaba el bastante más obvio de “Hostias”), pero finalmente he optado por una orientación más tangencial. Michel Nyman puso algo más que melodía a “Drowning by numbers”(Ahogados por los números), aquella película de Peter Greenaway una de cuyas imágenes más potentes era la de una niña que saltaba a la comba mientras recitaba los nombres de 100 estrellas. Cuando su abuela le preguntaba por qué no seguía, la niña respondía, como ahora podrían hacerlo nuestros cocineros : “Después del 100, el resto es todo igual”. http://www.youtube.com/watch?v=_s3i_XFfW6Y

Los números, mejor, al dente,
y los datos al gratén.

Quien esgrime la sartén
promete o jura que es inocente.

Mejor cocido que crudo,
ya lo dicen los dietistas,
pero cambiando las pistas
y ocultando bien el nudo.

Mutando por verde el rojo
se hace más fácil la ingesta,
suma en lugar de resta
aunque te pille hasta el cojo.

Que en el BOE o en el BOJA,
dicho en prosa o en endecha,
se eligió muy bien la fecha;
junto al debut de “La Roja”.

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