No está probado que Cervantes, en trasunto de Julio Verne, anticipara el futuro del transporte cuando escribió aquello tan famoso de:
Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿ a quién sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?
Estoy casi seguro que la “máquina” que glosaba no era el coche eléctrico que, cual tombolero, Luis Montoya está sorteando entre Almería y Almadén, por mucha riqueza que generara y por mucho doblón que dejara a deber a los periodistas y escribidores de entonces. Y sin embargo el genial manco ya supo situar su soneto más nombrado en la Sevilla de Monipodio, como si previera que el invento se iba a dibujar con el tiempo con los mismos untuosos perfiles de la picaresca. Y no sólo eso; convertido también en “cojuelo” adivinador, aunque diablo, de nuestra más pedestre política, atinó a culminar el poema con estas estrofas que, también estoy casi seguro, no se referían a la bizarra actitud del portavoz del grupo municipal socialista, José Antonio Amate, con su otrora compañero, Antonio Cantón;
Esto oyó un valentón, y dijo: “Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente”.
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
En cuanto a la música, y vuelvo a lo del coche eléctrico, he optado por la vertiente infantil e inocente por su evidente contraste con un negocio que requiere tanta conexión.
http://www.youtube.com/watch?v=ZZAw6uwZZAU&feature=fvwhttp:/
El cocherito leré
requería una inversión,
mejor si es subvención
con su cable y su relé.
Como al seno es el sostén,
o a la cabeza el sombrero,
lo primero es el dinero,
sea aquí o en Almadén.
Atiende por Luis Montoya,
sin la ‘to’ del co-piloto,
experto en vender la moto
aunque sea chirimoya.
Negocio y lema sencillo
(ya los practicó en “El Mundo”
con su mando nauseabundo):
trata sólo con pardillos.