(Ampliar)
Una de las primeras opiniones publicadas escritas me la pidió Pedro Manuel para La Voz de Almería. Era una de esas primeras impresiones emanadas desde el conocimiento personal y respecto de la especial idiosincrasia de un entorno endógeno y acusadamente sinérgico.
Releída la columna, no me retracto de la esencia: Enciso se vio impelido a una arriesgada huída hacia adelante impuesta por una red de corruptos de medio pelo que, desde la obsequiosa adulación, ocultación de la realidad e inexplicables pero reconfortantes sinecuras, se instalaron en un peligroso torbellino de irregularidades y corruptelas.
Todo pareció ir bien, salvo por la insultante ostentación de unos, contrastando con la sobriedad que impuso la necesidad vegetativa de mantener con aliento el PAL al amparo de su carismático líder personal.
No se olvide que el PAL no es sólo un partido político. El PAL es un instrumento que cubre varios objetivos; quizás, el más importante, el social, independientemente de los clamorosos e inconfesados pactos con el PSOE, colaborador necesario en los intrincados intereses mutuos y cruzados se han ido granjeando.
La reacción de cierto sector del pueblo de El Ejido ante una hipotética puesta en libertad de Enciso era más que previsible: airadas admoniciones contra la Prensa y defensa a ultranza de una inocencia que busca ávida revancha.
Si estoy persuadido de la honradez apriorística de Enciso no lo estoy tanto de su volubilidad ante su predisposición visionaria hacia inclinaciones megalómanas y vengativas. Quizá se trate de algo atávico (el maldito Cañarete), pero un tribal sentimiento ha inervado rivalidades territoriales que, desde posiciones políticas, han transmutado al odio personal y repudio geográfico.
Es perfectamente previsible –y así estaba calculado- que la vuelta de Enciso a la alcaldía se transforme en un alambicado proceso de “refundación social”. Su determinación al retorno a la política activa habrá de contar con aditamentos acrecentados por el entusiástico apoyo de sus correligionarios que languidecían sin la presencia de su catalizador natural.
Queda aún por conocer los motivos de su condicional. Habrá que ver qué grado de “colaboración” pudiera haber prestado, presuntamente, en la instrucción de la Operación Poniente. No todo es tan sencillo como pudiera aparentar, y la juez habrá tomado esta decisión en función a elementos de juicio pertinentes, ajustados a derecho… y, por qué no, a determinantes declaraciones de Enciso que, por fin, encaminen hacía el final de la compleja instrucción.
Otra variable que queda por despejar es el papel del PSOE ante este nuevo escenario. Los socialistas no han pasado de posiciones meramente estéticas, dejando la ética a resguardo de sus intereses electoralistas y de ocupación de las instituciones a su alcance. Y en esto van a seguir. Máxime si cuenta con un cerval colaborador en la destrucción de sus oponentes políticos.
Insisto en el peligro de un redoblado esfuerzo de lo que llamo “refundación social” del pueblo de El Ejido. Ése es el proyecto del PAL. Un proyecto que persiste en instilar en algunos ciudadanos ejidenses el pernicioso y refractario deseo de ciega revancha.
Podemos asistir a momentos impagables de declaraciones, acusaciones y desbarres; pero, tras los cohetes, tracas, abrazos, tarascadas a la Prensa y efusiones varias, llegarán las manifestaciones públicas organizadas, el ajuste de cuentas y, lo que es peor, el “plan de acción”, amasado y deglutido con generosidad de bilis.