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Javier Aureliano García
Concejal del PP en el Ayuntamiento de Almería
Si el mérito o la utilidad pública de los políticos se midiera en titulares en lugar de en obras, no me cabe duda de que pocos cargos públicos recibirían en Almería más reconocimientos que el hasta hace poco superconsejero autonómico Martín Soler. Durante años los almerienses nos hemos desayunado mañana tras mañana con la sonrisa del señor Soler junto una sensacional promesa de futuro. Aunque hay que reconocer que este modelo de comunicación tiene consumados seguidores entre las filas socialistas almerienses, pocos como don Martín representan tan a la perfección ese modelo de anuncio pirotécnico que sube hasta el cielo informativo logrando un brillante y aplaudido estallido que luego se disuelve en la negritud de la noche y en el vacío de la nada que queda sobre el eco del estampido. ¿Se acuerdan ustedes de esa “lluvia de millones” que nos anunció el señor Soler cuando montó en Almería una reunión del Gobierno de la Junta que presidía entonces el señor Chaves? ¿Dónde cayó esa lluvia? ¿Tiene alguien los aljibes llenos de euros? Alguien debe pensar dentro del PSOE que los almerienses tienen una especie de defecto congénito en la configuración de los lóbulos cerebrales y que, por alguna extraña razón, carecen de la capacidad de la memoria o el recuerdo. Por eso se lanzan sin temor o rubor a prometer y prometer todo tipo de cosas que luego no cumplen, sin que ello les afecte aparentemente. Proyectos que gozan de una indiscutible repercusión mediática en su fase inicial y que luego nadie, ni tan siquiera los mismos que los anunciaron, continúan o siguen de cerca. Esta misma semana hemos visto la noticia del cierre definitivo de una línea aérea que operaba en Almería que fue presentada por Martín Soler como un ejemplo de la atención y el cariño que la Junta tenía por los almerienses. La noticia del fracaso final de esta línea no ha tenido, ni mucho menos, el mismo relieve mediático que cuando se anunció la misma con gran despliegue de promesas y felicitaciones. Algo parecido está pasando con una especie de facultad o centro de estudios avanzadísimos para la piedra natural que anunció en su día Martín o con aquella publicitada y olvidada iniciativa en pro del tomate que pretendía saltar por encima del propio ministerio de Agricultura. No había límites para la iniciativa y el desarrollo de las ideas del señor Soler, aunque al final sólo fueran eso: ideas.
No sé si recordarán que en mayo de 2009 el señor Soler anunció un gran pacto entre agentes económicos y sociales de la provincia de Almería para impulsar la competitividad de sus sectores tradicionales y reorientar el modelo productivo almeriense hacia nuevas áreas de futuro destinadas a potenciar el desarrollo económico y la creación de empleo de calidad. Reconocerán que el tema sonaba –y suena- estupendamente. Lo malo es que una vez más todo ese anuncio se quedó en el mismo sitio donde lo vimos por primera vez, es decir, en las páginas de la prensa almeriense. Insisto en que hablamos de mayo de 2009. Pues bien, en octubre de ese mismo año, el Partido Popular preguntó en el Parlamento Andaluz cuántas reuniones se habían producido para alcanzar este deseable objetivo, quiénes habían asistido a las mismas y qué medidas se estaban adoptando al respecto. La respuesta del Gobierno andaluz fue todo un despliegue de vaguedades, inconcrecciones y lugares comunes. Nada de nada. Tampoco ha habido notas de prensa, convocatorias a los medios o referencias a este magno proyecto en las intervenciones que el propio presidente de la Junta ha realizado a Almería en los últimos meses. Nada de nada. He ahí el mejor y más acertado resumen de las actividades de este pacto prodigioso y de tan nobles propósitos.
Esto es sólo una simple muestra que refleja el estilo falto de seriedad y de respeto por los almerienses que tienen los anuncios que nos llegan de la mano del PSOE en general y de algunos socialistas en particular. “Almería es futuro”, se llamaba el ambicioso proyecto de Martín Soler para Almería. Pues bien, ya podemos ver qué tipo de futuro espera al que siga creyendo las cosas que anuncian los socialistas.