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ISSN 1989-8630 ** Edicion 1176::    
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Javier Aureliano García
Secretario General del Partido Popular de Almería



La Presidencia semestral española de la UE se ha saldado con un balance que no puede resultar más desolador, por mucho que se empeñen en vender como éxitos lo que no son más que fracasos, decepciones e insignificancias. Zapatero centró buena parte de su esfuerzo en que una Presidencia relevante le permitiera recuperar entre los españoles parte del crédito que ha dilapidado irremediablemente en unos años de gestión disparatada e irresponsable. El presidente de nuestro Gobierno quería salvar la legislatura y salir del sombrío panorama que le anuncian las encuestas. Pero la Presidencia ha pasado, y todas esas expectativas se han evaporado.

Y es que en España seguimos instalados firmemente en una crisis que él no supo ver o prefirió ocultar, y que está siendo ya superada por los demás países socios de la Unión, mientras que nuestras perspectivas al respecto siguen siendo francamente desalentadoras por culpa de un equipo económico que ha perdido definitivamente el rumbo y que carece de los mínimos niveles de solvencia exigibles. La indiferencia con la que Europa y el resto del Mundo ha asistido al paso de Zapatero por la Presidencia compartida de la UE quedó demostrada fielmente en el plantón de Obama y en las patéticas apelaciones planetarias profetizadas al respecto por Leire Pajín.
“Sabemos que las expectativas son grandes, y España va a dar lo mejor de sí misma para no defraudarlas”, anunciaba Zapatero durante la solemne ceremonia de traspaso de poderes. Y sólo unas horas después incluso vaticinaba –en otra muestra más de su proverbial clarividencia- que la Presidencia española sería capaz de liderar la salida de la crisis. Naturalmente, semejantes alardes de desahogo y falta de documentación no han pasado desapercibidos por la prensa europea, que a lo largo de estos seis meses no ha perdido la ocasión de criticar, cuando no directamente ridiculizar, la gestión de un presidente de turno que era incapaz de expresarse en otro idioma diferente al suyo. Además de eso, no podemos olvidar el nulo eco que las propuestas españolas han tenido a lo largo de estos meses y, de modo muy especial, la intervención europea ordenando la adopción inmediata de las medidas económicas que veníamos reclamando desde el PP a Zapatero, para evitar que la bancarrota de España acabara arrastrando a los demás países de la Unión. Ese ha sido el principal éxito de Zapatero al frente de la UE: obedecer y cumplir las órdenes de los responsables económicos europeos.

Por lo tanto, no puedo entender las alabanzas y aplausos a la gestión socialista de la Presidencia europea que algunos andan haciendo estos días, sobre todo porque España ha salido de este periodo con su economía intervenida y bajo la dirección directa de Bruselas. ¿Puede ser considerado como éxito que un país pierda el mando de su economía? Me gustaría saber si todos los cargos socialistas que estos días se deshacen en elogios sobre la gestión de ZP en la Presidencia, estarían dispuestos a saludar con optimismo que otra persona les controlase sus gastos, sus inversiones y tuviera poder de decisión sobre su economía doméstica. Sería interesante que nos lo explicaran.

Pero el desinterés y la falta de relevancia del paso de Zapatero por la presidencia de Europa no sólo se ve en los foros de análisis más exclusivos o en la prensa más seria: los propios españoles han dado la espalda al período de Presidencia de la UE.

El Barómetro del Real Instituto Elcano señalaba que la mitad de los españoles no estaban interesados por la Presidencia española y que un porcentaje significativo ni tan siquiera conocía el hecho. Y ello a pesar de los intentos por exaltar el hecho, como hemos podido ver incluso en Almería a través de campañas publicitarias patrocinadas por la Diputación. Pero el escaso peso de España a la hora de impulsar las decisiones económicas de calado, no ha sido el único fracaso de Zapatero. Incluso ante sus políticas de pancarta y promoción del feminismo progresista, Europa también ha mirado a otro lado: la Comisión rechazó la propuesta de Bibiana Aído para crear un observatorio sobre la violencia contra las mujeres, y echó por tierra también su iniciativa de protección para las víctimas, por las diferencias técnicas y jurídicas entre los países miembros. En definitiva, que a los socialistas no les va a quedar otra cosa para vender como éxito que decir que era el propio Zapatero quien, personalmente, le pasaba las alineaciones por teléfono a Del Bosque durante el Mundial.



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