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ISSN 1989-8630 ** Edicion 1179::    
463/2094


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Javier Aureliano García
Secretario General del Partido Popular de Almería



Al cumplirse 32 años de la proclamación de la Constitución de 1978, parece prudente insistir de nuevo en la validez y acierto del núcleo de preceptos y consensos que, desde entonces, rige y arbitra la vida de los españoles. Con nuestra Carta Magna España supero una división histórica cargada de recuerdos dolorosos y apostó decididamente por el acuerdo y el diálogo, abriéndose a la protección y garantía de los derechos y libertades individuales y colectivas. Teníamos y tenemos una Constitución que ha sido capaz de articular un marco estable para la convivencia de todos los españoles. Por primera vez en nuestra Historia, lográbamos una Constitución en la que todos los sectores de opinión, todas las fuerzas políticas, económicas y sociales podían ver reconocidas sus legítimas aspiraciones y derechos sobre la aceptación recíproca de los principios y valores en los que se basan los sistemas democráticos. Al conmemorar un nuevo aniversario de nuestra Carta Magna, los almerienses, reunidos en torno a la bandera de España, volvimos a manifestar nuestro compromiso y nuestra convicción en los valores democráticos y en la prevalencia de la tolerancia y el diálogo como bases fundamentales de nuestra convivencia y nuestro progreso frente a la intolerancia, el fanatismo y cualquier forma de imposición o violencia.

En la mañana del pasado jueves, muchos almerienses hicieron un alto en su actividad cotidiana para responder a la llamada del Ayuntamiento y escuchar las palabras de nuestro alcalde, Luis Rogelio Rodríguez Comendador, reafirmando a través de un manifiesto leído en Puerta Purchena los valores cívicos propios de la Democracia, y para proclamar nuestra convicción en que el modelo de Estado que emana de la Constitución de 1978 está plenamente vigente y que, por tanto, sigue siendo un instrumento útil y eficaz para continuar por el histórico camino de desarrollo y progreso en el que vivimos. Creo que no me equivoco si afirmo que los almerienses nos sentimos orgullosos de una Constitución gracias a la cual las nuevas generaciones han nacido y se han educado en libertad y democracia como nunca antes lo pudo hacer ninguna generación de ciudadanos españoles. Este espíritu creo que queda resumido a la perfección en el Artículo 14 de la Constitución, cuya enunciación hace que no sólo sea mi favorito, sino que haya constituido históricamente el eje sobre el que he trazado mi camino en el servicio público a través de la acción política. Y dice así: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Esta afirmación, por desgracia, no estuvo siempre presente en la vida de todos los españoles. Los más jóvenes quizás no sean conscientes de que no hace demasiados años España no tenía un texto legal que amparase y diera sustento legal a estas cuestiones tan importantes. Precisamente a ellos, a los más jóvenes, quiero animar desde aquí a que nunca renuncien al espíritu y al legado de un consenso que, algo más de tres décadas después de su aprobación, han constituido la base del profundo cambio que hacen posible la España que hoy conocemos y que también supone la estabilidad política, social y económica que asegura la vigencia y continuidad de nuestro modelo social. Una estabilidad basada en la convivencia pacífica de los españoles, en el ejercicio democrático y equilibrado de los poderes del Estado y en la vertebración territorial de España. Por ello, al cumplirse el trigésimo segundo aniversario de nuestra Constitución, quiero reivindicar su permanencia, presente y futura, como punto de encuentro y como marco jurídico capaz de seguir sirviendo al desarrollo solidario del pueblo español en paz, libertad e igualdad.




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