Javier Aureliano García
Secretario General del Partido Popular de Almería
La evidente dejación de funciones que ha protagonizado el Gobierno socialista con la crisis del pepino evidencia, a mi juicio, dos cosas: la primera es que los españoles no nos merecemos un Gobierno que esté más atento a sus problemas internos que a la defensa de los intereses nacionales allá donde fuere necesario. Y la segunda es que he de compartir la visión de todos los ciudadanos, vinculados o no al sector hortofrutícola, que piensan que un problema de este calibre no se hubiera generado con un Gobierno fuerte, atento y bien posicionado en el exterior, como sucedía durante los años en los que el Partido Popular estaba al frente de la política agraria y exterior de España.
Alemania ha actuado de un modo gravemente irresponsable, causando un perjuicio aún difícil de evaluar en toda su extensión en el sector agrícola almeriense. Comparto, por tanto, la preocupación y angustia de los trabajadores y empresarios almerienses que ven amenazado su futuro por el innecesario e injusto daño causado a la imagen de nuestras excelentes verduras y quiero reiterar una vez más desde aquí el compromiso que el Partido Popular tiene con el campo almeriense y que en más de una ocasión, no sólo ahora, hemos explicitado con acciones y propuestas constructivas. De hecho, y tal como anunció Javier Arenas en Almería, el Grupo Parlamentario Popular presentará una Proposición no de Ley al Parlamento andaluz para reivindicar una acción y estrategia conjunta de Gobierno central y de la Junta de Andalucía en defensa del sector hortofrutícola tras esta injustificada alerta sanitaria. Se trata de una iniciativa que pretende servir de apoyo a productores y comercializadores de los mejores productos del mundo y de más de calidad, exigir responsabilidades y llevar a cabo campañas que devuelvan el prestigio a los mejores productos del mundo.
Insisto en que uno de los factores claves de esta terrible situación es la manifiesta debilidad de un Gobierno que está presidido por un presidente ausente y vicepresidido por un aspirante que cuando habla no se sabe en calidad de qué lo hace. En esta situación de desgobierno y desorientación, España es un blanco fácil para este tipo de maniobras. ¿Se imagina alguien que una insidia de este tipo hubiera sido arrojada contra Alemania? Me temo que nadie se hubiera atrevido a tanto, porque cualquiera puede imaginar la velocidad y contundencia del Gobierno alemán. Un gobierno que, por cierto, no ha pedido disculpas al sector agrícola español. Pero el gobierno español no manda, no impone y no pesa lo mismo que el gobierno alemán. Y ello es porque nuestros gobernantes no están para lo que tienen que estar, sino que están dedicados en cuerpo y alma a tomar posiciones y a preparar la caída del zapaterismo. En lugar de salir una semana después de sucederse los hechos a prometer campañas y medidas, lo que tenían que haber hecho los socialistas es, por ejemplo, no haberse cargado de un plumazo al Ministerio de Agricultura para hacer experimentos sociológicos y medioambientales. Con una ministra de Agricultura como Loyola del Palacio, me cuesta trabajo pensar que la situación hubiera alcanzado las dimensiones que debemos afrontar ahora. Y finalmente, como demostración de que la agricultura ha importado tradicionalmente un pepino a los socialistas, llama la atención que todavía nadie del PSOE haya articulado algún tipo de medida o reacción con compañeros suyos en Europa. Tenemos, por desgracia, un gobierno que ni está, ni se le espera. Les aseguro que eso no sucederá cuando Mariano Rajoy sea presidente del Gobierno de España.