Los prolegómenos de la campaña electoral no pueden ser más prometedores si nos atenemos a las recientes declaraciones de los dirigentes de la Junta e Andalucía. Sin ir más lejos, me refiero a la intervención del presidente Griñán en el debate de ayer en el Parlamento de Andalucía. El dirigente andaluz aseguró que no se debe ni un euro a nadie, incluidas las farmacias, colegios, seguros sociales… y no como otros, que sí deben a las farmacias y a otros proveedores. Griñán, que comenzó amable y conciliador, se abarrancó en este punto defendiendo la escrupulosa gestión de la Junta y criticando las maliciosas noticias que publicaban una supuesta e inexistente quiebra de la Administración autonómica; y, más crítico aún se mostró, por el aprovechamiento electoralista que de ese “libelo” hace hilo el PP con una insidiosa campaña de desprestigio y deslealtad institucional protagonizado por Javier Arenas. Pues bien, si esto es así; si la Junta no debe un euro a nadie, si paga todas las deudas y facturas pendientes, que alguien me explique por qué se produjo el esperpento de la suspensión de las obras promovidas por el SAS en la “Bola Azul” con el inequívoco argumento de que la empresa constructora no cobraba por las obras realizadas. O sea, que la Junta no pagaba y se plantó la obra. Igualmente, espero que alguien me explique por qué la Junta, que dice que paga y no debe nada a nadie, incomprensiblemente se ve en el trance de la detención de las obras de la redia del Almanzora (pretendida autovía) por el inequívoco argumento, otra vez, de impago a la empresa constructora.
Así las cosas, la Junta tiene un grave problema: se le paran las obras por causas desconocidas, dice que paga las facturas a las constructoras, pero no se ve el dinero ni el fin de las obras.
En otro orden de cosas, el veterano consejero, ahora de Cultura, Paulino Plata, quedó recientemente embelesado por la versatilidad del “monumento” y las maravillosas opciones de aprovechamiento que para ocio y cultura brinda el Cable Inglés. Y cabe preguntarse ¿ahora se descubren los potenciales usos, destinos y disfrutes? ¿Pero no iba a ser sede del CAF (Centro Andaluz de la Fotografía)? Ciertamente, no cabe mayor sorpresa que descubrir la indefinición, la improvisación y la ausencia de concreción en los proyectos; algunos, como el que nos ocupa, multipresupuestado durante veinte años.
Mientras escribo, salta la noticia: Camps y Costa, inocentes. Nuevo argumento para la polémica.
Marcho, sin convicción, a “disfrutar” del Barça-Madrid. Dejo una tímida rendija a la remontada. Ya que no pierdo la capacidad de sorpresa con la política ¿Por qué perderla con el Madrid?