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ISSN 1989-8630 ** Edicion 1181::    
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Recientemente el alcalde del municipio sevillano de Villaverde del Río, Santiago Jiménez (IU-CA), afirmó en la localidad guipuzcoana de Tolosa, en un encuentro promovido por una organización abertzale, que “los marxistas trabajamos en las instituciones burguesas, pero no para afianzarlas, sino para desenmascararlas y destruirlas”.

Que orates de esta guisa se pronuncien con este desparpajo revolucionario no resulta muy llamativo. Existen precedentes más mediáticos y conspicuos que ejercen de iluminados apóstoles del comunismo destructivo, sembrando revolución de manual y alimentándose de la subvenciones del sistema capitalista. Son, en definitiva, como la garrapata y el perro; salvo que la garrapata se está haciendo más grande que el perro y, al final, morirá el perro y la garrapata tendrá que buscar nuevo huésped al que parasitar. El problema es llegar a la superpoblación de parásitos, y semejante infestación es lo que ocurre con los sistemas totalitarios fascistas de izquierda: administración de la miseria.

La genética del parásito es oportunista: aprovecha de la debilidad, la confusión, el camuflaje… ya saben; a perro flaco todo se le vuelven pulgas.

El manual del revolucionario revela que cuanto peor, mejor. Así, cuando las cosas vienen con dificultad y se está en su reparación, siempre aparecen estos oportunistas que tratan de averiar para, luego, perseverar en su labor de rémoras con éxito renovado.

Uno de mayores logros fraguados en Almería por el Sindicato de Obreros del Campo fue intentar destrozar el modelo productivo de la agricultura intensiva. Colaboraron con el Foro Cívico Europeo, una organización de pseudoecologistas a sueldo de la multinacional suiza Migros; en definitiva, mercenarios al servicio de las grandes centrales “capitalistas” de compras que pretendían hundir el mercado almeriense en favor de los intereses que preservaban en Turquía.

Los que integran el actual SAT de Sánchez Gordillo realizaron un intenso trabajo durante los llamados “sucesos de EL Ejido”. Recuerden las fechas precedentes y subsiguientes a esos “sucesos” con los encierros en la Universidad, ocupación de la iglesia de San José y calle Santa Isabel y la intensa labor de campo en cortijos y asentamientos del Poniente, así como las muy “imaginativas” intervenciones en Telecinco y otras cadenas internacionales; sin olvidar los permanentes libelos on line en Internet.

Por cierto, estos mismos, aprovecharon la sinergia “intelectual” de un gobierno municipal PSOE-IU (Santi-Cervantes) para malparar el Día del Pendón. He de recordar que eran los del SOC y otros adminículos los que airaban protestas en el Día de la Reconquista de Almería por los Reyes Católicos para, después del vocerío y la perversión histórica, doblegar a la mayoría de los ciudadanos y la verdad de los hechos con el concurso de un gobierno municipal socialcomunista. Y así, hasta ahora. Y esto es lo que más me preocupa: no haber sido capaces de reparar el daño infringido y evitar la reedición de otras peligrosas proezas revolucionarias tan perniciosas para nuestro modelo cultural, social y económico.

Todavía alguien permanece en la creencia de que, siendo condescendiente y colaboracionista, podría librarse de la ira revolucionaria a cambio de una pernoctación en instalaciones municipales; y nada más lejos de la genética integrista revolucionaria. No reconocen la gratitud; la entienden como una compra de voluntad y, en todo caso, es de aplicación la fábula del sapo y el escorpión: le haces el favor, pero ello no evita que te claven el aguijón. ¿Qué espera Gabriel Amat de estos talibanes? ¿Acaso una felicitación, reconocimiento, gratitud o atenuación de las acciones revolucionarias diseñadas? No, ellos son expertos en la extorsión emocional y cualquier gesto inteligente, razonable y civilizado lo interpretan como una trampa para el desarrollo de su descabellada deriva. En fin, esfuerzo inútil que conduce a la melancolía.

El “efecto mariposa” del Foro Cívico Europeo y el SOC ha alcanzado coordenadas que hacen imposible situar el grado de credibilidad y solvencia de nuestra agricultura, socavada con falsos argumentos de esclavitud e insalubridad. Las imágenes promovidas por el SOC de “inmigrante en entorno de venenos”, contrastando con el arquetipo de empresario negrero, ricachón y putañero es un legado que ha calado hasta el punto de hacernos los primeros sospechosos al menor indicio (crisis del pepino).

El sector agrícola (empresarios) no ha sabido o querido precaverse de estos ataques, ni se ha elaborado plan estratégico o lobby alguno que desenmascare a estos agitadores a sueldo de algunas multinacionales y profetas freaky. Es más, ahora es demasiado tarde. El Gobierno de Andalucía es connivente y colaborador necesario con los comunistas que le mantienen en el poder y auspician, jalean y justifican (Elena Cortés, consejero de Fomento) los robos en supermercados y otras acciones de chulería de barrio.

Y es que, de nuevo, es muy tarde. En Almería, siempre es demasiado tarde.
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