Carlos Rojas, portavoz del PP-A en el Parlamento de Andalucía
Tras casi treinta años de competencias plenas en Educación, la política y la gestión del sistema educativo ha situado a la Comunidad Autónoma de Andalucía en los peores lugares de todos los indicadores, internacionales y nacionales, publicados en esta materia. Los jóvenes andaluces sufren el estancamiento del sistema educativo andaluz, engrosando los porcentajes más altos en fracaso y abandono escolar temprano, y los más bajos en obtención del título de la ESO y en continuidad de los estudios en las enseñanzas post-obligatorias y superiores.
Los andaluces han visto cómo, en vez de converger en materia educativa y social con el resto de las Comunidades Autónomas –y con el resto de los países europeos–, se ha producido una divergencia aún mayor.
De este modo, la pésima valoración de los resultados escolares andaluces son el claro exponente de un sistema educativo mal gestionado, con baja eficiencia de los recursos económicos invertidos, y descontrolado; esto es, sin indicadores de calidad, ni de supervisión técnica objetiva, que velen por la pertinencia o no de las actuaciones emprendidas, de los presupuestos invertidos y de los resultados obtenidos.
Sin embargo, el Gobierno andaluz se ha mantenido al margen de los gravísimos problemas que se viven en las escuelas y en los institutos, sin plantear soluciones ni medidas eficaces para solucionarlos, negándose además al consenso para afrontar una reforma de la Educación en Andalucía, tantas veces planteada por el Partido Popular.
En todos estos años, el Gobierno andaluz no ha sido capaz de reconocer sus errores y de afrontar los cambios necesarios, y, en especial, ha vuelto la espalda al profesorado, dejando abandonados a los docentes, sin reforzar ni dignificar su papel profesional, sin aprobar el Estatuto del Docente y sin reconocerle la condición de autoridad pública.
Esta pasividad de los Gobiernos socialistas ha provocado el desprestigio de la escuela pública y un alto grado de desánimo y malestar en el profesorado andaluz, conculcando gravemente la igualdad de oportunidades de los jóvenes andaluces para acceder al mundo laboral, sobre todo en una época difícil en la que se enfrentan a un alto grado de competitividad, no sólo con los jóvenes de otras Comunidades, sino también con los de otros países.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Estado ha presentado recientemente el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, con el fin de atajar las deficiencias que presenta el sistema educativo español, tras más de veinte años de sucesivas leyes orgánicas promulgadas por distintos gobiernos del PSOE: LOGSE (1990), LOPEGCE (1995) y LOE (2006).
Ante las severas deficiencias que hoy presenta la calidad de la Educación pública andaluza y la situación crítica en la que se encuentra, resulta hoy decisiva, más que nunca, la necesidad urgente de reformar el sistema educativo español, y Andalucía debe aprovechar la oportunidad que se le brinda con la reforma de la Educación, en la que está trabajando el Gobierno de la Nación, desde la convicción de que será una de las Comunidades Autónomas que más se beneficie de esta reforma, cuyo fin primordial es reducir el fracaso y el abandono escolar.