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Los silencios de la Junta

Los silencios de la Junta

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El silencio, del latín silentiúm, la falta de ruido en uno de sus significados, puede ser deseable para el descanso, la relajación y la propia paz, pero el silencio como “ausencia de resolución” genera inquietud, intranquilidad e inseguridad, que es lo que sienten los parados almerienses ante la falta de respuesta, un año más, de la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía a la convocatoria de Escuelas Taller/Talleres de Empleo/ Casas de Oficio.

El 31 de Julio acabó el plazo y si el SILENCIO ha sido su respuesta, la consecuencia legal es LA DESESTIMACION DE TODAS LAS SOLICITUDES PRESENTADAS. ¿Dónde queda entonces toda su parafernalia sobre la importancia de las Escuelas Taller, Casas de Oficios, Talleres de Empleo y Unidades de Promoción y Desarrollo? Si, como siempre, en la foto mediática de la delegada o delegado de turno y en la publicación en el BOJA, donde todas estas iniciativas son definidas como “una medida eficaz de inserción en el mercado de trabajo” para luego responder con el silencio, lo que supone un desprecio hacia los 126.600 desempleados almerienses y genera frustración en los ayuntamientos y malestar en los técnicos de la Diputación, que han elaborado más de 70 proyectos para los municipios que han obtenido la callada por respuesta.

Porque mientras la Junta se muestra indolente con la situación, a pesar de tener las competencias en políticas activas de empleo, otras administraciones, como la Diputación, gobernada por el PP, se vuelcan con los ayuntamientos para que puedan acudir a las convocatorias que, a bombo y platillo, anuncia el gobierno andaluz y cuyo trabajo es luego despreciado.

La consecuencia es que Andalucía se aleja cada vez más de la recuperación económica que sí se da en otras comunidades, mientras la presidenta de la Junta, la señora Díaz, se muestra más ocupada en competir con Sánchez por ver quién hace la oposición al Gobierno de la Nación y en apagar los fuegos internos de la corrupción que la consumen que en gestionar los intereses andaluces.

Andalucía y Almería necesitan menos propaganda y más reformas serias que reactiven las inversiones. Alguien en la Junta debería reflexionar sobre por qué el ritmo de creación de empleo no es igual que en el resto de España, por qué los andaluces y, especialmente, los almerienses, tenemos más dificultades a la hora de acceder a un puesto de trabajo y, sobre todo, que nos explique qué piensan hacer para evitar que la brecha se agrande cada vez más. Pero mucho me temo que volverá a hacerse el silencio y seguirán con su teatro.