ISSN 1989-8630 **
19 de marzo de 2019, 9:49:00
Capital


El público se rinde a una noche de flamenco con nombre de mujer


Excelente acogida y nivel artístico en el espectáculo ‘Entre Flamencas’, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer







“Mire a donde mire, solo veo mujeres luchando. Dejándose las mejillas en los adoquines, la piel en el fuego, la espalda contra la pared”. Con un vídeo con narración del texto del poeta Escandar Algeet comenzaba la velada ‘Entre Flamencas’, una cita que sirvió para conmemorar a través de este género el Día Internacional de la Mujer, en el marco del ‘Invierno Cultural’ puesto en marcha por el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería y que apura ya sus últimas fechas.

El Auditorio Municipal Maestro Padilla se llenó anoche de arte flamenco. Pero no como un día cualquiera más, sino con un elenco de artistas formado íntegramente por mujeres: Inka Díaz, Carmen Moreno, Tania Santiago y Azahara Herrera en el baile, Sandra Santisteban, Rocío Zamora, Marta ‘La Niña’ al cante, Noelia Heredia, ‘La Negri’ a la percusión, Mercedes Luján y Jutta Jarvenpaa ‘Yuta’ a la guitarra, y Pilar Romero Nevado a la flauta.

Una iniciativa organizada por la Asociación Entre Flamencos del Puerto, cuya secretaria, Mariam López, abrió el acto con un discurso emotivo y reivindicativo: “el flamenco es machista, pero como también lo es la política, la ciencia y otros tantos ámbitos de la vida”.

La iniciativa estuvo ‘amadrinada’ por dos bailaoras de postín, de las hechas a sí mismas: La Lupi, que contó su experiencia como empresaria y productora de sus propias creaciones, y Mónica Fernández, que recordaba que no ha sido fácil codirigir la compañía de Antonio Canales durante 25 años. “Hay hombres que te tratan como iguales, pero hay otros que todavía les cuesta aceptar que una mujer pueda ser quien le dirija”, explicó.

Tras las narraciones, llegó el momento de expresar el arte, la pasión, la fuerza y el embrujo del flamenco con el cante, el toque y el baile. Y de eso hubo, mucho y bueno. Abrió todo el elenco por farrucas, jugando con luces y sombras en la presentación de cada una de las cuatro bailaoras, que cerraron con sincronía coreografiada poniendo al público a ovacionar.

Sonaron piezas vocales muy conocidas, como ‘Nana del Caballo Grande’, interpretada por ‘La Negri’, o un popurrí bien hilvanado de Lole, en la voz de Rocío Zamora, o una intensa vidalita por Marta ‘La Niña’, pero el protagonismo fue para el baile, excelentemente acompañado por la guitarra principal de Mercedes Luján, una auténtica sensación a las seis cuerdas, como viene demostrando acompañando con frecuencia a otra leyenda del cante con nombre de mujer, Carmen Linares que, de alguna manera, también estuvo presente con las proyecciones en la pantalla de históricas del flamenco, como Aurora Vargas, Fernanda, la Paquera de Jerez, Lole, Estrella Morente y otras tantas.

Por tarantos y tangos demostró visceralidad Carmen Moreno, pasión hipnótica como siempre para Inka Díaz, elegancia y precisión para Tania Santiago, con una llamativa imagen goyesca, y la plasticidad de bata de cola y el mantón para los aires por alegrías de Cádiz de Azahara Herrera fueron sus propuestas solistas antes del fin de fiesta final.

Todas de pie, haciendo la habitual ronda por bulerías, en la que también se animarían tanto la propia Mónica Fernández como la Lupi. Un cierre de altura para una noche donde la mujer reclamó su espacio en el flamenco, en el mundo.

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