ISSN 1989-8630 **
23 de agosto de 2019, 21:03:21
Almería


Qué es el glaucoma y cómo recuperar la visión




El glaucoma, también conocido como la ceguera silenciosa, es una de las enfermedades visuales que podríamos considerar más traicioneras, porque llega casi sin darnos cuenta, sin dolores, sin inflaciones, e incluso sin que percibamos que está avanzando hasta que estamos muy próximos perder la visión.

Las personas que tienen más de 40 años deberían hacerse revisiones anuales de los ojos, porque es la mejor manera de descubrir tanto ésta como otras enfermedades tan delicadas en su diagnóstico y tratamiento, recuerdan desde la clínica Novovisión, que en 2013 recibió el Premio Nacional de Sociedad Española de Glaucoma, y cuentan con la tecnología SPECTRALIS, 7 veces más precisa que el resto de sistemas de detección del glaucoma.

¿Pero qué es el glaucoma?

La única manera de intuir que algo nos está ocurriendo, es decir, de advertir los síntomas del glaucoma, es notar que perdemos visión periférica, pero como no nos molesta para ver de lejos ni de cerca, suele suceder que solo cuando ya está muy avanzada nos damos cuenta. Poco a poco nuestra visión se asemeja a ir por un túnel, o a mirar por un tubo, o por una mirilla.

Pero el problema no se quedaría ahí, ya que esa oscuridad que atenaza por los laterales, puede seguir creciendo hasta acabar produciendo la ceguera. La prevención del glaucoma estriba en su detección precoz.

Existen dos tipos de glaucoma, el agudo que afecta al 5%, y el crónico, que alcanza al otro 95%.

El primero de los casos si es detectable y se produce como consecuencia de la obstrucción repentina del canal de desagüe, la tensión aumenta rápida y peligrosamente, todo lo cual puede ser fruto de un accidente, un golpe, o algo similar. En esta ocasión hay que acudir de manera urgente al oftalmólogo puesto que el riesgo de ceguera irreversible es elevado si la situación se prolonga más allá de unas pocas horas.

El ojo se muestra rojo y la pupila muy dilatada, se produce dolor, hay halos coloreados alrededor de las luces, visión borrosa, náuseas, vómitos...

El crónico es el más habitual, y ese, como ya hemos dicho, no avisa de un modo tan evidente, va llegando poco a poco. Aquí no hay enrojecimiento, ni dolor... solo una pérdida paulatina de la visión periférica a la que nos vamos acostumbrando, hasta que al final perdemos la totalidad de la vista.

Los factores de riesgo que pueden acabar produciendo glaucoma son la hipertensión ocular, la edad, la miopía, la historia familiar, la diabetes, antecedentes de traumatismos oculares y otro tipo de enfermedades de los ojos, por eso son muy importantes las revisiones en quienes se encuentran en esta situación, especialmente si son mayores de 40 años como hemos mencionado.

Esta enfermedad está muy extendida ya que más de un millón de españoles lo sufren según los datos proporcionados por la Sociedad Española de Oftalmología, y es una de las principales causas de ceguera en España y debido a la lenta progresión en su evolución, la mitad de las personas que lo sufre desconoce que lo padece.

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