Agentes de la Policía Nacional en El Ejido, han desmantelado en Balanegra una organización criminal dedicada a la producción, elaboración y distribución a gran escala de marihuana. Las actuaciones se han enmarcado dentro de la denominada operación “Alecto”, que ha permitido localizar tres viviendas dedicadas al cultivo y producción a gran escala de cannabis sativa. Durante la operación en la que han participado más de 25 policías nacionales de la Comisaría de El Ejido, se ha detenido a seis personas, una de ellas, el máximo responsable de la red y se han incautado 2.200 plantas de marihuana. Las instalaciones disponían de todos los elementos necesarios para favorecer el cultivo y procesado de la droga.
Las investigaciones se iniciaron a principios del mes de junio gracias a una comunicación ciudadana que hacía referencia a la posible existencia de una plantación de marihuana en una vivienda de la calle Diego de Almagro de la localidad de El Ejido. Una vez conocida esta información se iniciaron gestiones para determinar su veracidad y localizar la ubicación exacta de la plantación, por lo que se realizaron sucesivos dispositivos y se diseñaron una serie de incursiones en la zona. De esta forma fue localizada una plantación "indoor" y que la vivienda estaba regentada por dos hombres, cuyas actividades delictivas eran, presuntamente, el tráfico de drogas y la tenencia ilícita de armas.
Con este punto de partida, tras numerosas gestiones policiales y diversas vigilancias, los investigadores descubrieron que estaban ante un grupo criminal, logrando identificar a la totalidad de los integrantes del mismo y localizando otros dos domicilios en la localidad de Balanegra.
Continuando con las investigaciones, los agentes constataron que, en dos viviendas de planta baja, encontrándose las mismas dentro de una amplia finca y cubiertas con plásticos de invernadero como techos, los narcos, habrían levantado muros de ladrillo para ocultar las plantaciones, pareciendo desde el exterior almacenes, dificultando así su detección.
Los investigados adoptaban medidas extremas de seguridad tanto en la ejecución de las actividades ilícitas, como en las viviendas donde se llevaban a cabo, en las que habían instalado ventanas completamente cerradas para evitar emitir sonido y olor al exterior, dificultando así el acceso a las mismas en una eventual operación policial.