El Club de Atletismo Sur Este (CASE) de Vera puso en marcha durante los días previos a las Navidades una extraordinaria iniciativa solidaria para ayudar a la obra de las Hijas de la Caridad de Vera.
Según ha reconocido el ideólogo de este reto solidario, el miembro del Club Javier Fernández Cerdán, “desde el CASE queremos aportar nuestro granito de arena a la sociedad, y lo hacemos de la mejor forma que sabemos, corriendo y fomentando el deporte entre la población”.
En esta ocasión el CASE ha querido colaborar con el Hogar de San Agustín, recaudando fondos para hacerles llegar material a los niños y ayudar de esta manera en su obra a las Hijas de la Caridad.
El reto del club veratense consistió en organizar una particular “competición” de imágenes en redes sociales donde se animaba a compartir fotografías realizando cualquier tipo de actividad física, mostrando las mejores “sonrisas en familia, pareja, amigos, solos o como más os apetezca pero siempre moviendo el cuerpo”. Además, se invitó a los más de 85 participantes en el reto a colaborar con una aportación solidaria.
Todo lo recaudado ha sido destinado a la compra de material para ayudar a las Hijas de la Caridad de Vera a desarrollar su obra en el Hogar de San Agustín, al que han donado 18 edredones nórdicos con fundas, y un cheque de unos 400€ para destinarlo a la compra de ropa.
La empresa Nila también se ha involucrado con una aportación económica y el Ayuntamiento de Vera ha donado 6 ordenadores reutilizados y una impresora.
Miembros del Club Atletismo Sureste, un responsable de la empresa NILA y varios concejales del Ayuntamiento, hicieron la entrega del material a Sor Rosa María y a Sor Alicia, quienes agradecieron esta muestra de solidaridad.
Seis Hijas de la Caridad llegaron a Vera el 17 de Noviembre de 1872. Se les confió una misión concreta: hacerse cargo del Hospital para atender a enfermos y accidentados de las minas de la Sierra de Almagrera.
El Hospital fue mandado construir por el Emperador Carlos V en el año 1521, y reedificado en el año 1.872.
A medida que fueron surgiendo las necesidades, las Hijas de la Caridad les fueron dando respuesta.
Muy pronto se creó una Casa Cuna en un Departamento del Hospital, para niños recién nacidos expósitos (como sucursal de la Inclusa de Almería).
Se habilitaron más tarde algunas dependencias de la casa para aulas de clase, y así comenzaron a funcionar las Escuela de Párvulos y de Enseñanza Primaria.
En el año 1936, al ser expulsadas las Hermanas por los marxistas, siguió funcionando como Hospital de Sangre. Al finalizar la Guerra, vuelven de nuevo las Hermanas. Con el paso de los años, el Hospital queda reducido a una Clínica de Urgencia, motivo por el cual se abrió un Internado de niñas para hijas de presos políticos y se ampliaron las Escuelas. Fueron enviados niños de distintas Instituciones de Madrid: Tribunal Tutelar de Menores, Patronato de Ntra. Sra. de la Merced, etc. siempre atendidas por las Hermanas, hasta el año 1975. Debido a la construcción de Colegios Nacionales en la ciudad, se cierran las Escuelas, y quedan solamente dos clases de Preescolar.
En 1973 se da respuesta a una llamada de uno de los Sacerdotes del pueblo: Es necesario atender a los jóvenes y niños gitanos que se encontraban sin escolarizar por sentirse discriminados de los payos. Así se creó la Escuela – Puente y se encarga de dichas clases Sor Rufina Gallego.