La Mocro Maffia opera desde los años 80, pero ha aumentado su poder e influencia en las últimas décadas, gracias a sus conexiones con los cárteles de la cocaína de América Latina y las redes del hachís del norte de África. Su principal base de operaciones es el puerto de Rotterdam, por donde entra el 80% de la cocaína que llega a Europa, según RTVE.
La violencia de la Mocro Maffia ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años, con decenas de asesinatos, tiroteos, atentados con granadas y coches bomba. Entre sus víctimas se encuentran rivales, testigos, abogados y periodistas. El caso más reciente fue el del reportero Peter R. de Vries, que murió tras recibir varios disparos en pleno centro de Ámsterdam el pasado 6 de julio.
La Mocro Maffia no solo actúa en Países Bajos, sino que también tiene presencia en otros países europeos, como Bélgica, Francia o España. En nuestro país, la Guardia Civil detuvo el pasado mes de junio a cinco personas relacionadas con el asesinato de un ciudadano holandés en Chiclana (Cádiz).
La Mocro Maffia también ha puesto en jaque a las autoridades y a la monarquía holandesas, al amenazar al primer ministro Mark Rutte y a la princesa Amalia, la hija mayor de los reyes Guillermo y Máxima. La policía ha reforzado la seguridad de ambos ante el riesgo de que sean objetivo de un ataque.
La Mocro Maffia es una amenaza para la democracia, la libertad y la paz en Países Bajos y en Europa. Su combate requiere de una cooperación internacional y una respuesta firme y coordinada de las fuerzas del orden y la justicia.