Opinión

Otro festival, atropello y pelotazo

Moises Palmero Aranda | Lunes 09 de septiembre de 2024

Otro festival de música electrónica llega a Almería esta semana, y como el anterior, vuelve a dejar en el ambiente un tufillo desagradable, una sensación de malestar, injusticia y daños colaterales que son la muestra de que nuestros dirigentes se dejan engatusar por las promesas de los mercaderes llegados del desierto para dar otro pelotazo.

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Esta vez será en Losetas de Mar, que en su afán de alicatar toda la costa, ha decidido sacrificar el último vestigio de sus raíces, de su memoria, de la historia de las Salinas de San Rafael, y uno de los pocos ecosistemas singulares que les quedan en el municipio. Una jugada maestra, otro negociazo más, para el que sueña con campos de golf y hoteles que solo se abren en verano, pero que son la semilla para construir nuevas urbanizaciones, carreteras y pequeños parques de naturaleza artificial que sirven para contentar a la ciudadanía.

Además de los nombres de los festivales, que usan el atractivo del mar y las puestas de sol, el otro se llamaba playas de ensueño, este, olas de sol, hay otras muchas cosas que se repiten, ¿para qué cambiar lo que funciona?, y se seguirán repitiendo, si la Justicia no se convierte en cómplice de los chanchullos, protegiendo el bien privado por encima del común.

Estos dos grandes eventos se fraguaron en el mismo lugar, en el palco de un estadio al que quieren borrarle el precioso nombre que ensalza los valores olímpicos, por cualquier otro de bebidas energéticas cancerígenas o casas de apuestas que le llenen los bolsillos. Dinero que no termina repercutiendo en los resultados del equipo, que se encuentra en la misma posición donde lo encontraron, sin la ansiada ciudad deportiva que prometieron, y con la sensación de que, más que un club de fútbol, es un negocio de representación de jugadores, entrenadores y una inmobiliaria.