Siempre parece ser un buen momento para repasar algunos episodios de la historia que representan anécdotas curiosas o interesantes. Hoy vamos con determinados inventos que, pese a parecer muy prometedores, no acabaron de cuajar. Pero, cuidado, que tal vez inspiraron otros que, actualmente, tienen un gran protagonismo en la sociedad. Vamos a verlos.
Corría el siglo XVII cuando un matemático llamado Blaise Pascal se enfrascó en una tarea bien ambiciosa: nada más y nada menos que construir una máquina de movimiento perpetuo, es decir, que tuviera la capacidad de moverse sin energía externa, sólo con su propio diseño y las leyes de la física. Pascal tuvo un papel impresionante en la ciencia, con creaciones como la primera calculadora mecánica (la “Pascalina”). Eso sí, la máquina del perpetuo movimiento no llegó al fin esperado. Pero no todo son malas noticias, pues su dinámica acabó inspirando el juego de la Ruleta, que tanta popularidad ha conseguido en los casinos y que hoy muchos conocen como online roulette cuando acceden a las plataformas digitales.
El invento de Pascal, aunque demasiado ambicioso, no estaba exento de seriedad. En cambio, otros artilugios parecían destinados a ser un auténtico fiasco desde el principio; por no hablar de su escasa utilidad práctica. Es el caso de invenciones como el cenicero para motocicleta (aunque algunos modelos modernos llevan algo parecido) o los bañadores de playa hechos de madera. Sin olvidarnos del mueble que permitía tocar el piano desde la cama (muy útil si uno tenía un arranque de inspiración de madrugada) o de un aparatoso sombrero que llevaba la radio incorporada. Todas estas creaciones eran muy vistosas y funcionaban muy bien… en la mente de algún inventor que pecaba de exceso de optimismo.