Opinión

La que faltaba

Rafael M. Martos | Sábado 30 de agosto de 2025

La Feria de Almería es, para muchos, el broche de oro a un verano que se despide entre el bullicio de las casetas y la música del ferial. Es un punto de encuentro, una excusa perfecta para reencontrarse con amigos y, por qué no, una oportunidad para que nuestros dirigentes políticos, tanto los de aquí como los de más allá, se dejen ver. Pero este año, la postal de la política local y de la Comunidad Autónoma se ha sentido incompleta, como un cuadro al que le falta la pincelada final.

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Los almerienses ya estamos acostumbrados a ese desfile de caras conocidas que, con el sol de justicia o bajo la luna feriante, se pasean por las casetas y los medios de comunicación locales. Este año no ha sido una excepción. La novedosa tertulia compartida entre 7TV y noticiasdealmeria.com ha sido el púlpito improvisado desde el que nuestros representantes han radiografiado el desarrollo de las fiestas. Y, por supuesto, no podía faltar la visita de los "pesos pesados" de sus respectivos partidos, esa especie de "bendición" electoral que siempre se busca en el fragor de las urnas.

La Feria empezó con la presencia de Juanma Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía por el Partido Popular. La foto se hizo, el mensaje se lanzó y, como si de una partida de ajedrez se tratase, todos esperábamos el movimiento de su principal oponente. Pero el jaque nunca llegó. Todos los ojos estaban puestos en María Jesús Montero, la vicepresidenta primera del Gobierno de España, ministra de Hacienda, y, no menos importante, secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía. La lógica invitaba a pensar que, con tantos cargos y con la vista puesta en las próximas elecciones andaluzas, haría una parada en el sureste para darse ese baño de masas tan necesario. De hecho, el presidente andaluz no se limitó a la ofrenda floral a la patrona, sino que incluso tuvo tiempo para dejarse caer por el Cooltural Fest.

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Sin embargo, el vacío ha sido palpable. Ni rastro de la vicepresidenta. El Partido Socialista, sí, ha tenido su particular despliegue en la Feria, pero la máxima representación se ha quedado en la portavoz del PSOE andaluz. La ausencia de Montero se justificaría, seguramente, por la agenda. Es comprensible, con la multitud de responsabilidades que carga a sus espaldas, que encontrar un hueco para una provincia tan alejada de los grandes centros de poder sea un auténtico quebradero de cabeza. Pero, la verdad sea dicha, no asistir ni siquiera al tradicional día de la militancia del PSOE que se celebra en estas fechas... ya es llamativo. Aunque, siendo justos, quizá sea que como el partido decidió no montar caseta propia, la vicepresidenta andaluza no ha sabido encontrar el punto de encuentro.

Pero aquí, en Almería, donde las promesas se quedan grabadas en la memoria como el salitre en la piel, no podemos evitar pensar que hay algo más. Nos viene a la mente aquella visita, hace ya un tiempo, a los pies del Hotel El Algarrobico. Montero se plantó allí y, con la solemnidad del momento, prometió que aquel "horror urbanístico" sería derribado. Una declaración contundente, una promesa de candidata que, con el paso de los meses, se desvaneció en el aire. El hotel sigue en pie, un fantasma de hormigón que nos recuerda que no todas las palabras se convierten en hechos.

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Quizás, la vicepresidenta no tenga "cuerpo de Feria". O, para ser más exactos, no tenga "cuerpo de Feria en Almería". Tal vez, el recuerdo de aquella promesa incumplida sea un lastre demasiado pesado para pasearse con soltura por el Real. Un recordatorio de que, en esta tierra, los compromisos tienen que ser algo más que titulares. Y así, con la Feria llegando a su fin, nos quedamos con la sensación de que a la fiesta le ha faltado la invitada principal. La que faltaba.