Un año después de que Antonio Campos, funcionario del Ayuntamiento de El Ejido y conocido historiador de Berja, fuese asesinado a los 54 años, los hechos que rodearon su trágica muerte continúan siendo objeto de una exhaustiva investigación judicial y policial en la provincia de Almería. El suceso, que conmocionó a la sociedad almeriense por la brutalidad y el perfil de la víctima, mantiene bajo prisión provisional, comunicada y sin fianza en el Centro Penitenciario El Acebuche a un joven de origen marroquí de 23 años, conocido como Hamid, quien confesó ser el autor del crimen.
La investigación de la Guardia Civil de Almería reveló una cronología de hechos que comenzó la noche del sábado 27 de septiembre. Campos, quien trabajaba en el área de empadronamientos del consistorio ejidense y era conocido por su metódica forma de vida y su vinculación con la Iglesia y la historia local, desapareció a bordo de su vehículo, un Volkswagen Passat blanco, lo que inmediatamente generó alarma entre sus allegados, quienes destacaban que él nunca se ausentaría sin previo aviso.
El cuerpo de Campos fue descubierto tras haber sido asesinado con un objeto contundente, atado de manos y piernas, y oculto durante cerca de 24 horas en el maletero de su propio coche. La muerte se habría producido alrededor de las 02:00 horas de la madrugada del domingo 28 de septiembre en un paraje de la barriada de San Agustín, en El Ejido.
El levantamiento del secreto de sumario, que tuvo lugar a finales de octubre del año pasado por orden del Tribunal de Instancia número 3 de El Ejido, permitió conocer detalles del crimen. El informe médico forense determinó que la causa de la muerte fueron varios traumatismos craneoencefálicos infligidos con un objeto contundente, posiblemente una piedra o un bloque de hormigón, de los cuales se encontraron restos en el cráneo de la víctima. El funcionario recibió entre cuatro y seis golpes en la cabeza y, aunque presentaba una veintena de heridas en otras partes del cuerpo, estas no fueron la causa del deceso. Tras el ataque, la víctima fue atada con una cuerda de plástico, inmovilizando sus manos y piernas por detrás de la espalda, y posteriormente introducida en el maletero.
La inexperiencia del autor del crimen se reflejó en la secuencia de horas posteriores al asesinato, ya que el joven condujo el vehículo de Campos con el cadáver en el maletero durante casi doce horas, viajando de forma errática por la geografía ejidense. El presunto asesino fue identificado y detenido apenas cuatro días después del suceso. Las cámaras de seguridad de cooperativas y del propio Ayuntamiento de El Ejido resultaron fundamentales. Las grabaciones captaron el vehículo de Campos en distintas ubicaciones a altas horas de la madrugada, mostrando a un hombre con una camisa blanca al volante, diferente de la camisa azul que vestía el funcionario al salir de Berja. Las imágenes de una cámara de la calle Mirasol, donde finalmente el coche fue abandonado, permitieron identificar el rostro del conductor.
La detención se produjo el 1 de octubre en una vivienda familiar en la calle Europa de San Agustín, donde el joven confesó a los investigadores: “He sido yo”. En el registro de la vivienda, el detenido reconoció una camisa blanca de rayas y un pantalón vaquero como la ropa que vestía la noche del crimen. Sin embargo, los análisis de ADN no identificaron restos biológicos del presunto autor en las uñas de Campos, lo que, según el abogado de la acusación particular, indicaría que la víctima no tuvo oportunidad de defenderse en un ataque por sorpresa. El letrado ha solicitado como pruebas determinantes la ropa que el joven vestía aquella noche y las grabaciones de cámaras de seguridad que cubran el periodo entre las 21:06 horas, cuando Campos salió de Berja, y las 03:56 horas, momento en el que se vio al presunto autor al volante del coche por primera vez.
En cuanto al posible móvil, la investigación aún no ha arrojado una conclusión definitiva. Las hipótesis sobre un robo, un intercambio de favores que salió mal, o una cita descontrolada se mantienen abiertas.
Respecto a la relación entre víctima y verdugo, se ha constatado que ambos se conocían previamente y mantenían una relación personal, contrariamente a lo defendido inicialmente por la familia de Campos. La investigación reveló que existieron varias llamadas registradas entre los teléfonos de ambos en los días anteriores al asesinato. Fuentes de la investigación han apuntado la posibilidad de que la relación fuese sentimental, lo que habría motivado un encuentro nocturno en la zona de San Agustín, aunque este extremo no ha sido certificado en el sumario.
El presunto autor del crimen, Hamid, se había asentado en el barrio ejidense de San Agustín hacía seis meses, procedente de Burgos, donde había vivido y había sido denunciado por su expareja por violencia de género. El joven fue enviado a prisión el 3 de octubre del año pasado tras negarse a declarar ante el juez en dos ocasiones.
A un año de distancia, y con el cuerpo de Antonio Campos descansando en el cementerio de Berja desde el 30 de septiembre del año pasado, la provincia de Almería sigue pendiente de que los procedimientos judiciales desvelen la verdad completa sobre este crimen.