Los enviados de las cadenas nacionales de emisoras de radio están pendientes de los furgones que se van acercando a la prisión de Soto del Real. Se espera la llegada del que fuera vicepresidente del gobierno de Pedro Sánchez y secretario de organización del Partido Socialista, convertido en estos últimos tiempos en triste y puro sanchismo. A las seis, en el informativo de esa hora, las conexiones con los periodistas desplazados a la cárcel ponen el acento en la llegada de un furgón, en ella viaja el que fuera poderoso líder del Psoe, segundo de a bordo de Pedro en el partido y ministro plenipotenciario en su gobierno. No se le ve la cara, la tarde está oscureciendo, y solo el reflejo de una sombra tras los cristales. Esta noche, el hombre que abría paradores y lo que se propusiera, abría para él las puertas de la prisión.
Error al cargar las noticias en tiempo real: ${error.message}
Se muestran noticias de ejemplo. Intenta recargar la página. `; newsList.insertBefore(errorMsg, newsList.firstChild); } } // Cargar las noticias al iniciar fetchRSS(); // Actualizar cada 10 minutos (opcional) setInterval(fetchRSS, 10 * 60 * 1000); });
Qué distintas aquellas entradas en paradores, en las que nos imaginamos a los trabajadores diciendo: Buenas noches, señor ministro. A la vivida en la tarde del pasado jueves, cuando las manecillas del reloj marcaban los dieciocho horas, y hacía su entrada en la prisión. Recoger el número de preso que le va a acompañar en el futuro, las mantas y caminar despacio, con la cabeza algo gacha, hacia una celda que va a ser su futura compañera. No se comentó si el director de la prisión estuvo para recibirle, pero entre compañeros, quien nos puede decir que no lo hizo.
A esa hora, en Moncloa, ¿qué debería estar pensando el presidente del gobierno, Pedro Sánchez? Era el segundo de sus secretarios de organización del partido el que entraba en Soto del Real. ¿Qué cara se le pondría cuando, como el resto de muchos españoles oyera, al filo de las seis de la tarde, que el furgón con José Luis, su amigo y colega de viaje por las tierras duras de esta península, llegaba a las puertas de la cárcel? ¿Tiene algún remordimiento, le pesa la conciencia, se cree culpable de algo, o es una oveja negra que le ha salido al gobierno y al partido? Lo malo presidente es que las ovejas parece que se clonan, y son dos de tu aparato organizativo más íntimo, las que se ven pasando por el mismo trance, tres de las que viajaban España. ¿Llegarán otras?
No sabías nada de lo que estaban haciendo los hombres de tu confianza, ¿verdad? lo entiendo. Te han salido unos golfos, menudos golfos los compañeros que te echaste de viaje, como decía Yolanda, la del pisito de casi quinientos metros que le pagamos todos los españoles con nuestros impuestos. Me queda la duda de si se dedicaba al alquiler de habitaciones para ganarse unos eurillos más, no se gana mucho de ministra, los bolsos que le compra a su hija son de marcadillo, de los falsos, vamos, y es que la vida es muy cara en ese Madrid del oso, del madroño y de Ayuso. Lo mismo era una forma de defender el turismo en la capital de las Españas.
La primera noche en la cárcel debe ser tremenda. Solo, abandonado, sin una sobrina que le haga compañía, sin nadie a quien mandar que le suba una botella de Vía de la Plata. Y recordando. Que esto es lo peor. Recordando lo que le han hecho sus colegas de partido y cómo se lo están pagando. ¿Soñaste con Pedro? seguro. Él, feliz y contento en Moncloa, rodeado de familia y de compañeros que le sacan las castañas del fuego, mientras tú…Felices sueños, José Luis.