El Gobierno central ha aprobado una aportación de 646.535 euros para financiar proyectos de retorno voluntario asistido, reintegración en los países de origen y mejora de la gestión fronteriza en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones, según recoge el Boletín Oficial del Estado. El acuerdo, suscrito con el Ministerio del Interior, fija que la transferencia se realizará en un único pago y que las actuaciones estarán vigentes hasta finales de 2026.
La mayor parte de los fondos, 346.535 euros, se dirige al proyecto de retorno voluntario para migrantes vulnerables atrapados en Marruecos, mientras que 300.000 euros se destinan al programa GEFMES VI, orientado a mejorar la capacidad española para gestionar los flujos migratorios que llegan a las costas del Estado, una cuestión especialmente sensible en la provincia de Almería.
El documento oficial subraya que Marruecos se ha consolidado como uno de los principales puntos de tránsito hacia Europa para miles de personas procedentes del África subsahariana. Las condiciones de vida precarias, la falta de oportunidades y la violencia en los países de origen empujan cada año a un elevado número de migrantes hacia rutas que pasan inevitablemente cerca del litoral almeriense y del resto del Mediterráneo occidental.
Las cifras recogidas en el acuerdo reflejan la magnitud del fenómeno. Aunque el total de cruces hacia Europa descendió un 29% entre 2023 y 2024, las llegadas a España aumentaron, pasando de 55.618 en 2023 a 61.323 en 2024. La OIM detalla que estas personas alcanzaron territorio español tanto a través de la Ruta Atlántica de África Occidental, que desemboca en Canarias, como de la Ruta del Mediterráneo Occidental, vinculada directamente a las costas de la península y a la presión constante sobre Andalucía oriental, incluida la provincia de Almería. En ambas rutas participan migrantes que parten desde Marruecos, tanto nacionales marroquíes como personas procedentes de múltiples países del África subsahariana.
El documento también destaca que Marruecos sigue siendo un cuello de botella migratorio: miles de personas quedan varadas allí ante la imposibilidad de llegar a Europa o de encontrar medios de vida estables. En 2024, la OIM facilitó 2.196 retornos voluntarios desde territorio marroquí; sin estos programas, el número de migrantes atrapados y en riesgo de explotación sería considerablemente mayor.
El proyecto financiado por el Estado prevé que al menos cien de estas personas reciban asesoramiento individual, evaluaciones de vulnerabilidad, atención médica, alojamiento temporal y apoyo económico mientras permanecen en Marruecos. La asistencia cubrirá además los billetes de regreso, el acompañamiento hasta el aeropuerto, las autorizaciones necesarias y la ayuda en tránsito. Una vez en los países de origen, setenta de ellas recibirán apoyo específico para reintegrarse, con un máximo de 1.400 euros por adulto y 700 por menor destinados a reconstruir su estabilidad económica, social y emocional.
En paralelo, el programa GEFMES VI permitirá reforzar la gestión fronteriza española, especialmente relevante para territorios como Almería, donde el movimiento migratorio en el Mediterráneo occidental influye directamente en la actividad de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Policía Nacional, además del impacto social y administrativo en los municipios del litoral.
El BOE detalla que la OIM administrará la totalidad de los fondos con sus propios mecanismos de auditoría y control, y que cualquier cantidad no ejecutada deberá devolverse al Ministerio del Interior salvo acuerdo expreso. El texto incorpora compromisos de tolerancia cero frente a fraude, explotación y abuso, así como mecanismos de resolución de conflictos entre las partes.
El acuerdo se enmarca en una colaboración que España mantiene desde 2005 con la OIM y que ha permitido más de 20.000 retornos voluntarios desde Marruecos. El organismo internacional recuerda que la presión migratoria en esta zona seguirá siendo elevada y que los programas de retorno voluntario siguen siendo esenciales para reducir riesgos humanitarios y mitigar la tensión en rutas como la del Mediterráneo occidental, donde Almería figura cada año entre los puntos más expuestos.