Cuando empieces a sentir el frío en tu cuerpo y como el sol radiante de un día de invierno te ayuda a combatir esa situación, ha llegado el momento de adentrarte en los lugares más mágicos y sorprendentes que ofrece al visitante una tierra llena de fuerza, contrastes y opciones para todos los gustos: el destino ‘Costa de Almería’.
Playas vírgenes espectaculares, más horas de sol que cualquier otra provincia de Europa, asombrosos paisajes, historia, cultura, gastronomía…, enriquecen y llenan de vida un destino que sorprenderá a cualquier viajero que emprenda la aventura de descubrir el enigmático interior de una tierra que late autenticidad en cada poro de la piel de sus 103 municipios.
Recorrer el interior de la provincia de Almería es también conocer su fauna y flora, únicas en el mundo, cuyas singulares características rodearon y rodean su historia a través de aves, plantas, mamíferos, rocas o minerales como la calcita o concentraciones de arenisca.
Una historia que se hace más palpable en las formaciones rocosas que recorren esta geografía dejando de lado el vértigo para dar a conocer la belleza de joyas geológicas conocidas internacionalmente como la Geoda de Pulpí o el Karst de los Yesos de Sorbas.
Pero el camino es amplio y con magnéticos enigmas en el Levante, Poniente, o en las frías y acogedoras localidades de la Alpujarra, donde cada rincón comparte su encanto a través de actividades que cada año atraen a más personas. Lejos del azul cristalino del mar y de localidades costeras, el interior de la provincia ha encontrado en el turismo activo una forma de darse a conocer sin límites, adaptándose a las necesidades y gustos de cada visitante, todo ello, bajo la certeza de estar caminando por un paraje con castaños centenarios o senderos de agua.
Los Filabres, Sierra Alhamilla, Sierra Nevada, Sierra de María-Los Vélez o Sierra Cabrera ofrecen la posibilidad de pasear por sus bosques o conocer la historia de sus antepasados y del desarrollo económico y social de Almería a través del recorrido del agua, que sigue siendo uno de los atractivos de estas localidades, junto a la tranquilidad que rodea sus calles.
De fácil acceso, las caminatas por la Vía Verde del Almanzora o el Tramo de Hierro en su paso por Serón se hacen de forma amena y didáctica a través del recorrido por resquicios que rememoran el pasado de sectores económicos que contribuyeron al desarrollo de la provincia de Almería.
Las 3.000 horas de sol al año que recorren cada año los 9.000 kilómetros de la provincia de Almería se han convertido también en protagonistas de los meses de otoño e invierno en los municipios y localidades de interior. Es un factor diferencial que hace que la marca ‘Costa de Almería’, de la Diputación de Almería, sea sinónimo de destino de calidad.
Lo hace en las alturas con parajes naturales y montañas con El Chullo como espectador privilegiado y que, durante los meses más fríos, colabora en crear belleza a través del blanco inmaculado de la nieve que se posa en sus faldas.
Los aventureros que se lanzan a pasar el día en las alturas pueden disfrutar de actividades como esquí, travesía o escalada o dedicarse a pasear por sus senderos, escondidos en los rincones más indómitos de la alta montaña.
Tras ellos, la acogida de municipios como Laujar de Andarax o Bayárcal y de sus espacios de ocio, forman parte del encanto de rutas que nunca dejan de sorprender. Entre el verde y marrón de la montaña se puede disfrutar de conocidos y transitados senderos que tienen como seña de identidad esa magia como la de la Hidroeléctrica o Monterrey o la ruta del Castañar en Paterna del Río.
En este sentido, las áreas recreativas se han convertido en un punto ineludible del trayecto, siendo algunas de las más conocidas la de Castala, situada en Berja, desde donde es posible compartir un aperitivo y momentos inolvidables, que forman ya parte del imaginario de cientos de almerienses.