Opinión

¿Charco o geiser?

(Foto: Cibeles AI).
Juan Torrijos Arribas | Sábado 03 de enero de 2026

A lo largo de la historia los ciudadanos le han ido poniendo sus propios nombres o apodos a plazas, calles y monumentos. Cuesta recordar como se llama la hoy conocida como Plaza de la leche, o la de los burros. La llamada Puerta de Purchena, Puchena o Pechina, todavía se viene discutiendo sobre el nombre, puede dejar de tener importancia si los ciudadanos almerienses, dados ellos a bautizar con cierta y repajolera gracia, deciden que su nombre, por el que la van a conocer las nuevas generaciones, va a ser “El Charco”. Personalmente me gusta más lo de Geiser, pero donde manda el pueblo, nuestra voces tienen poco que decir.

–¿Dónde quedamos?

–En “el charco” a las siete.

Y ahí estarán, a las siete en punto junto al paseante. ¿Sabemos cómo se llama ese paseante? Y qué importa. Puede que tengan razón. Cumple el objetivo que cada ciudadano le quiera dar, y para muchos viene siendo un punto de reunión o quedada. Ahora hay que sumar el charco. Con agua o sin ella, pero imbricado ya en el alma de los almerienses, como punto de encuentro. Y no vean ustedes la que se puede organizar el día que suba el Almería a primera, no sé si con Rubi lo logrará, con ese charco pletórico de los colores del equipo y con los sudorosos cuerpos recibiendo la bendita agua.

¡Al charco, todos al charco!

Y allí estaremos, en el charco, disfrutando del triunfo y de la refrescante agua que parte de las entrañas de la tierra.

Imagino que el ayuntamiento informará oportunamente de los días y las horas en las que el agua se haga presente en el charco, para satisfacción de vecinos y visitantes. Hay que disfrutar las cosas buenas y atrayentes, las novedades, y el charco y su geiser, en el corazón de la ciudad, sin lugar a dudar lo es. Me gusta, creo que ha sido un acierto. No corta el paso de la gente, y abre expectativas lúdicas en esas noches de caluroso verano. Eso si María decide mantener el geiser funcionando. Esperemos que lo haga.

A la espera de que se acaben las obras del entorno, el camino que lleva no está mal. La zona da la impresión de mayor amplitud, aunque no sé el final que le van dar a la parte más alta, donde hay que mantener el tráfico. ¿Se va a unir a lo ya construido, o va a llevar un tratamiento distinto? Esperemos a ver el final. Y mientras paseemos por ese trozo de Paseo abierto, donde los hermosos huertos ubicados, no sé si vecinales, han venido a dar un aspecto bucólico al mismo. Otro día hablamos de las lechugas plantadas en el mismo. Ya puestos, y el tras el triunfo del 30, plantones de tomates en el Paseo.