La oficina era una de esas históricas bodegas donde los almerienses íbamos a tomar unos chaticos de vino de Manzanares o Valdepeñas, con garbanzos o cacahuetes de tapa. Eran otros tiempos.
Los que hemos tenido alguna experiencia con la historia de los okupas y los políticos que los defienden ¡qué bonicos ellos! nos sentimos medianamente satisfechos cuando se nos anuncia que algunos están empezando a tomar medidas ante esa situación que se viene viviendo en España desde que cuatro imbéciles con ínfulas de corruptos, puteros y acosadores de mujeres, llegaron al poder, unos al gobierno de Madrid, otros a los distintos ayuntamientos. Lo grave de la situación que se viene viviendo no es la presencia de estos vampiros de lo público y lo privado en el gobierno, es que los que ahora manifiestan, caso de la edil de urbanismo de la capital, Eloísa Cabrera, la apertura de una oficina antiokupa, llevan calladas, acomplejadas, algo cobardes, años sin dar respuesta ante lo que venía sucediendo con los vecinos de sus municipios.
Mientras los ciudadanos veían como se les arrebataba sus casas, y tenían encima que seguir pagando la luz, el agua, alcantarillado y la basura, ellas y ellos callaban. ¡Cobardes ante lo que estaban sufriendo muchos ciudadanos! Miraban para otro lado, era lo más cómodo para ellos y ellas. Bienvenida sea la medida tomada por el ayuntamiento, aunque mucho me temo que no va a resolver el problema. No servirá para nada. ¿Por qué? Por lo mismo que mencionaba anteriormente, por cobardía, por complejo de los políticos que cobran sus sueldos en el ayuntamiento ante las leyes de Sánchez. Se lavan la cara con la medida, pero poco más podrán hacer. La oficina es solo un gesto ante el electorado, pero sin eficacia alguna. El tiempo nos lo irá diciendo. La pregunta que nos hacemos, ¿por qué ha tardado tanto María del Mar y su gobierno municipal de chicas en poner en marcha la oficina anti ocupación? Otra, ¿qué le lleva ahora a salir con la dichosa? Más, ¿alguien en el partido les ha dicho que, ante la pujanza de otros grupos, es el momento de hablar de okupas, migrantes y otras historias? Bien, vale. Más vale tarde que nunca.
Acudirá usted a la oficina, denunciará que le han ocupado la vivienda. ¿Y qué medidas está dispuesto a llevar a cabo el ayuntamiento? Esa es la gran incógnita que no nos descubre doña Eloísa. Nos pedirán todos los documentos sobre la vivienda, pondrá a nuestra disposición un funcionario, al que por cierto usted le paga el sueldo. Y hasta es posible que llore con usted por la ocupación. Le aconsejarán un abogado, le dirán que es el mejor en ocupaciones, lo mismo es de la familia, hay que echarles una mano en esos tiempos de duro trabajo. Pero se volverá a casa sin una pronta solución que es lo que usted iba buscando. Lo que le gustaría saber al ciudadano es ¿qué actuación resolutiva piensan poner en marcha para acabar con el agravio que viven los vecinos al que le ocupan la vivienda? Está bien que nos abracen y lloren con nosotros ¡qué ilusión! pero esa no es la solución que precisa el vecino. Cansados de palabras de oficinas que ocho a tres y de documentos que luego se guardan en los cajones. Hechos, doña Eloísa, hechos.