Opinión

Garrucha y sus políticos

(Foto: Cibeles AI).
Juan Torrijos Arribas | Jueves 15 de enero de 2026

Nosotros somos distintos, te dicen y aseguran los partidos de la oposición en las campañas electorales. Y tú, buena gente, mejor elector, que siempre te crees la palabra de los políticos, caes en sus garras, les das el voto, y muerto eres. Toman posesión del cargo, con pactos si hace falta, sin ellos si tienen votos suficientes. A partir de ese momento empiezan a asomar la patita. Algunos, patitas, otros…

En las pasadas elecciones municipales en Garrucha la gente votó en contra de una alcaldesa del Psoe. Adiós, con el corazón, que con el alma no puedo. Y entre la justicia anda por aquello que le llevó en su día a perder la confianza del electorado. Y entraron los que venían a regenerar, con el señor Zamora, don Pedro al frente. Es posible que lo que venían a regenerar era sus bolsillos, y como todavía no lo han debido hacer, no están por la labor de abandonar la alcaldía, como habían prometido en el pacto firmado en su día, con el grupo de Garrucha con la gente, y dar la vara de mando al señor Ramos.

Qué cara de buena gente tienen cuando te piden el voto, pero cuando ya lo han conseguido empiezas a conocer el rostro que de verdad tienen. Los garrucheros del Pp firmaron pactos que ahora no quieren cumplir. ¿No eran ellos los que venía a regenerar la nefasta política llevada a cabo por el partido que estaba en el poder? Pues al cabo de unos meses nos están demostrando que llevan el mismo camino que los anteriores. ¡Qué pena! ¡Sales de Málaga y te metes en Malagón! Que dice el viejo refrán. Sales del Psoe y te metes en el Pp.

Menos mal que en esta ocasión el llamado partido conservador, están conservando todas las historias que el Psoe nos dejó en Andalucía, no ha cambiado ni una el señor Moreno Bonilla, en esta historia se ha portado bien, y es de justicia reconocerlo. Ha llamado la atención al alcalde garruchero, don Pedro, y le ha puesto en la deriva de tener que aceptar el acuerdo llevado a cabo en su día. Dimitir de la alcaldía, y dar el bastón de mando a los que en su día lo apoyaron para ser alcalde.

Entiendo que al señor Zamora y con mayor número de ediles que sus rivales, a falta de menos de dos años para las elecciones municipales, no le debe gustar lo más mínimo dejar el cargo para que otros, el señor Ramos, don Alvaro, se haga propaganda desde el mismo, pero es lo que se firmó, es el acuerdo al que se llegó, y de hombres que se visten por los pies, como se decía antes, hoy la cosa ha cambiado bastante, se espera el cumplimiento de esos pactos. Otra cuestión es llegar a la conclusión de que el señor Zamora no supo negociar su alcaldía, le ganó por la mano don Alvaro, y ahora lo toca pagar lo prometido. ¿Lo hará?