Opinión

Barcos amarrados

Juan Torrijos Arribas | Martes 20 de enero de 2026

Ayer lunes, una vez más, los barcos pesqueros se quedaron amarrados en los puertos almerienses.

Ayer lunes, una vez más, la queja de este sector y de sus familias estuvo presente en esas redes que se quedaron abiertas sobre las dársenas, dormidas sobre los deseos de miles de hombres que querían verlas bajar a los fondos de los mares en busca del sustento diario.

Ayer lunes, una vez más, los pescadores, los de la piel surcada y rota por los vientos y las sales de los mares, se vieron atados al paro por culpa de unos decretos o leyes que les llegan desde la lejana Bruselas.

Ayer lunes, una vez más, asistíamos impotentes a lo que los políticos del Pp, del Psoe y los verdes le vienen haciendo desde la llamada Europa unida al sector de pesca español. Y por ende al nuestro.

En la tarde de ayer, lunes, las lonjas de nuestros puertos estuvieron calladas, tan silenciosas, dormidas o muertas como las redes que esa mañana descansaban esperando los fuertes brazos de los pescadores almerienses.

Hoy martes no habrá pescado fresco en los mercados. Y el sector se habrá preguntando si salen a faenar, si hacen rugir los motores de sus barcos, montan sus redes, y, callados, tristes y sin esperanza, vuelven a la mar en la búsqueda del jornal diario para sus familias.

Se han empeñado desde los despachos de esa Europa Unida, en la que cobran los que dicen están para defendernos trece mil euros mensuales, en acabar con la pesca y con los pescaores. Y digo bien, pescaores.

Es posible que algunos armadores no se alarmen ante los barcos amarrados, y que incluso los dineros que vienen de Bruselas a su cuenta ante las vedas sean tan sustanciosos como para no tener problemas en su vivir diario. Pero no es el caso de los pescaores y sus familias. Pero no parece importarles a los políticos que marcan las normas, dictan las leyes y llevan a la ruina a ese sector, y especialmente a los que se embarcan cada día en busca del sustento.

¿Sirve para algo que se quejen y dejen amarrados sus barcos horas o días? ¿Sirve para algo que nosotros votemos a unos o a los otros, si al final se van a poner de acuerdo para buscar, es lo que parece, el final de la pesca? Ante Bruselas todos parecemos estar hincando la rodilla. No hay salida.

Los tractores en las calles, sobre el asfalto, en vez de estar surcando la tierra donde sembrar la semilla, los barcos amarrados, en vez de estar surcando los mares, buscando el sustento de miles de familias. Aparecerá un político, nos dirán que lucharán con fuerza por el sector, y que van a conseguir millones para compensar la inacción de nuestros barcos.

Pan para hoy, hambre para mañana. Es lo que parece andan buscando.