Opinión

El volcado

(Foto: Cibeles AI).
Juan Torrijos Arribas | Sábado 24 de enero de 2026

A los políticos, sean de arriba o de abajo, se les ha creado un problema con los móviles. No es por el precio, no vayan a pensar en una cuestión pecuniaria, se los regalemos los ciudadanos, y son de los más caros del marcado, no están los caballeros y señoras para llevar un móvil de gama media, es que de vez en cuando la Guardia Civil se interesa por ellos ¡bien! y las lágrimas y lamentos se oyen en medio mundo.

Hay que ver la que tuvo liada el fiscal jefe por culpa de uno de los suyos, ¡lo borro, no lo borro! La de historias que nos han mostrado los de Ábalos, Koldo, Aldama y cía. Aseguran que hay que esperar al de Begoña, que puede ser de los mágicos, o el de su amante esposo, don Pedro primero de las catalonias. Tampoco estaría de más conocer lo que se esconde en el de Marlaska, el ministro besitos, o en el de María Jesús Montero y sus enjuagues en hacienda. Uno entiende, no sé si ustedes piensan igual, que, si los aparatos los pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos, debemos tener la obligación de saber en qué, con quién y por qué se gastan los dineros de esos móviles los llamados dirigentes y gobernantes de este país.

¿Ha dicho usted dirigentes y gobernantes?

Pero a la espera de que algún día nos llegue el conocimiento de los celulares de los grandes prebostes de la política, ahora estamos interesados en los más cercanos, en aquellos que nos pueden dar las claves de lo que ocurrió con el caso mascarillas de Almería, o caso Diputación provincial, o caso Liria, que así fue como comenzó el lío, o si quieren ustedes, caso Javier Aureliano. El juez ha decidido dar la bendición a que la GC vuelque todo lo que contengan seis teléfonos de empresarios que andan metidos en el sarao carnavalero de las mascarillas de los políticos. Se les cae la mascarilla a estos caraduras, y qué rostro es el que presentan ante los ciudadanos.

El grito en el cielo se cuenta que han puesto los abogados defensores de los imputados almerienses ante la decisión judicial. ¡Vaya, vaya! Deben estar preocupados los leguleyos.

¿Y por qué? Eso, ¿por qué?

¿Qué temen los señores abogados de ese volcado?

¿Qué información contienen que les ha puesto los pelos como escarpia?

Si los abogados están apretaitos y preocupados, es de imaginar que los protagonistas deben andar con las amígdalas inflamadas, pero que muy inflamadas, y tras la preocupación demostrada, es normal que a nosotros se nos hayan abierto las carnes y unas ganas de saber cuándo y cómo vamos a ser informados de lo que en ellos aparezca. Aquí estamos, venga ese vuelco. Sepamos lo que de verdad ha ocurrido entre políticos y empresarios en Diputación, y que de una vez se quiten la mascarilla de aquella famosa pandemia con la que nos han estado engañando.

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