Opinión

¡María, sabia!

Juan Torrijos Arribas | Miércoles 28 de enero de 2026

Si reconocido es que rectificar es de sabios, hemos de considerar que María del Mar Vázquez, alcaldesa pepera de Almería es sabia. La mujer ha rectificado, y esa rectificación nos la convierte en una mujer no solo preparada e inteligentes, sino también: sabia. Tenemos una alcaldesa que reconoce y rectifica, y eso imagino que a algunos no les gusta, a otros no les parecerá indiferente, pero a una ciudad como la que baña el mar Mediterráneo, con más problemas que otra cosa, que vive en una esquina de la península a la que hay que venir, con trenes que se retrasan, con pasajes de aviones caros, con barquitos de papel que llegan y mandan los turistas a ver la Alhambra de Granada, con polígonos industriales en otros municipios y con un casco histórico que se nos muere, tener una alcaldesa sabia es buena señal de cara al futuro.

Los parterres, los huertos de lechugas y otras especies que hemos visto en el nuevo Paseo, aún sin estrenar, van a ser recortados. Alabada sea la sapiencia de la señora alcaldesa por el cambio prometido. Lo ha dicho ella, y lo ha confirmado la en otros tiempos alter ego de Gabriel Amat en ayuntamiento de Roquetas de Mar, hoy mandamás del urbanismo en la capital almeriense, Eloísa Cabrera.

¡Alabadas sean las dos!

El papel lo aguanta todo, y parece tan bonito el proyecto con sus colores, sus arbolitos, sus placitas para los jubilados, los niños y sus más. ¡Dejad que los niños se acerquen a mí! fue un encanto a la hora de venderlo en escaparates y redes, pero la realidad, tozuda ella, se va imponiendo cada día.

Lo que uno se pregunta, lo mismo una tontería, es: ¿Quién revisó el proyecto, midió los parterres o huertos vecinales a ubicar en el Paseo? Imagino, lo mismo es otra tontería, que algún técnico municipal informaría sobre lo que se iba a construir en la principal vía de la capital. No sabría decirles, lo mismo es otra estupidez por mi parte, saber, si la información sobre las obras estaba en manos de un ingeniero, arquitecto o diseñador de jardines. Pero alguien, es de suponer, debió informar al área responsable, y la misma a la sabia alcaldesa que hoy rige los destinos de la ciudad.

Los cambios van a suponer un sobre costo en los doce millones presupuestados, más algunos “poyaques” que siempre se presentan en las obras. Pero en este caso, y tras la rectificación de la sabia alcaldesa, habría que buscar, saber y conocer al o los responsables del desaguisado. Si el técnico (o los), responsables de supervisar lo que se iba a aprobar no se dieron cuenta de lo que a simple vista se demuestra como un estorbo en el caminar o deambular por el Paseo, no parece que se merezca el sueldo que le pagan los ciudadanos con sus impuestos. Creo que María y Eloísa le deben a los almerienses una clara respuesta a lo que ha ocurrido. Y sin carta, sin párrafos de amor y entrega María, directamente en vena, y que cada palo aguante su vela encendida.

Seis meses de retraso en las obras se avisan, y al charco vuelven los operarios. No falla, a la derecha se le atragantan las obras en el Paseo. María, en junio se examina Ramón, el nieto de Monterreal, si el Pp pierde votos en la capital, te pueden echar la culpa por las obras del Paseo. Juan Megino debe estar recordando aquellas aceras que él vivió hace años.

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