Opinión

Qué AVE llegará a Almería

(Foto: Cibeles AI).
Antonio Felipe Rubio | Miércoles 28 de enero de 2026

Es una evidencia científicamente incontestable: El accidente de Adamuz se debió a una consecución de fallos, errores, irresponsabilidad, incompetencia y criminosas decisiones que desoyeron las innumerables denuncias advirtiendo de un más que posible desenlace catastrófico. La ausencia de mantenimiento, así como las clamorosas mentiras de Óscar Puente sobre la “renovación integral” del tramo ferroviario del AVE Madrid-Sevilla, no sólo evidencia una nueva entrega de mentiras, manipulaciones y la insoportable miseria con la que manejan la realidad -relato- con tal de mantenerse en el poder al coste que sea, incluso exhibiendo el desprecio hacia las vidas y haciendas que malpara este incalificable Gobierno de España.

Ya no es un argumento controvertible. El lamentable espectáculo ferroviario, ya sea AVE, larga distancia o cercanías, se debe a la ausencia de un mantenimiento que, aunque siempre se detectó y se denunció, jamás el Gobierno de España hizo frente a estas crecientes y peligrosísimas deficiencias que, ante su clamorosa irresponsabilidad, ha dirimido en tragedia y mantiene un riesgo latente, pone en peligro a usuarios y profesionales ferroviarios, y aleja cualquier atisbo de confianza en lo que hace muy pocos años fue ejemplo de modernidad, puntualidad, calidad y seguridad… hasta que llegó este gobierno para generar la sensación de inseguridad, riesgo y presunta corrupción.

Las investigaciones, tanto las ejercidas por los técnicos y el periodismo que el gobierno estigmatiza como surtidor de bulos, están desvelando las mentiras y evidenciando las consecuencias de la ausencia de un mantenimiento inexistente ante el aumento de nuevas exigencias derivadas de los operadores que han incrementado su presencia en las vías férreas y, consecuentemente, aumenta la carga de trabajo, la fatiga de los materiales sobre la infraestructura e implica la necesaria renovación y actualización integral de las infraestructuras básicas.

No se aportan alternativas que, al menos, supongan soluciones transitorias. Ante la inseguridad de las soldaduras aluminotérmicas defectuosas, quizá haya que volver a la técnica de las eclisas: pletinas que embridan las uniones de dos tramos de carriles. Algo hay que hacer antes de vuelva a suceder otra tragedia.

La enésima prorroga de los Presupuestos Generales del Estado impide engrosar el capítulo de inversiones y partidas destinadas a mantenimiento. Así, los ferrocarriles, las carreteras, las autovías, los túneles, los viaductos, las ramblas, las escorrentías, los puentes… todo lo susceptible de ampliar el capítulo de inversiones y mantenimiento queda limitado a las partidas desactualizadas de unos presupuestos prorrogados. Las consecuencias de no presentar para su aprobación los Presupuestos Generales del Estado, al margen de una miserable estrategia política para no soportar la derrota parlamentaria, es una tremenda irresponsabilidad que recae directamente en el presidente del Gobierno de España.

En Almeria se está procediendo a la tardía ejecución de las obras del tren de altas prestaciones. En estas obras entran en juego elementos como railes, soldaduras aluminotérmicas, balasto, durmientes (traviesas), catenaria, balizas. En definitiva, partes integrantes de una infraestructura ferroviaria, algunas de las cuales ya han sido objeto de polémica y causantes de accidentes catastróficos: soldaduras que incumplen el protocolo técnico; material reciclado, supuestamente renovado; balasto sin la preceptiva homologación; geolocalización inservible; enganchones; colapso informático; caída de tensión… Estos inquietantes precedentes aconsejan abrir una profunda auditoria técnica y administrativa sobre las obras que se han hecho, las que se están haciendo y las que quedan por hacer en el llamado AVE Murcia-Almeria. Ya nada ni nadie en el gobierno es de fiar dadas las circunstancias. Por tanto, cabe preguntarse ¿qué Ave es el que va a llegar a Almería?

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