Opinión

"Letras" cancelado

Angel Rodríguez Fernández | Jueves 29 de enero de 2026

¿Por qué abandonar el confort de la mesa camilla? Fuera solo hay frío y soledad. Esto han debido pensar los Maíllo, Uclés y Calvo, que, tras las “advertencias” de los camaradas, han decidido volver al soliloquio, al debate con uno mismo, a la negación del adversario, convertido en enemigo. Muro y esperpento, o la escenificación pública de una sociedad llevada a la extrema polarización; de nuevo la tercera España como un ente invisible, como el lince ibérico en sus peores momentos.

El miedo a confrontar y perder, el miedo a las miradas de nuestros amigos sobre nosotros en “malas compañías” (magnífico lugar glorificado por Joaquín Sabina en uno de sus discos). Todo un desbarajuste: un país cogido sentimentalmente por una minoría, agarrado por sus genitales y obligado a cantar melodías conocidas en bandos contrarios. Me niego a eso, a pesar de perder amistades, a pesar de perder el lugar dentro de uno de los dos rebaños; me niego, y lo hago como parte de una herencia intangible que lego a mi hijo, bueno, también al que quiera escuchar.

Recuerdo a Ernest Lluch desgañitado en una plaza pública intentando “tertuliar” con unos fanáticos que luego lo asesinaron; los mismos que ahora impiden la tertulia, ni literaria ni no literaria: si quieres tertulia, yo te digo con quién y sobre qué.

Es otra España, distinta a aquella de 1977. Nuestros padres, que no habían vivido en democracia, aprendían las claves de la convivencia, y lo hacían con ilusión, no con cinismo. Era el prólogo de lo que estaba por venir: hasta ahora, 50 años de convivencia democrática, alterada por el terrorismo, el separatismo y el golpe de Estado de Tejero. Y no como anécdota, sino como un botón más de muestra de ese interés por la convivencia entre desiguales, fue la conferencia de Carrillo en el Club Siglo XXI. Las fotos nos muestran a Carrillo presentado por Fraga, en armonía, en diálogo fluido, sin estridencias. Esta conferencia pone de manifiesto la grandeza de Carrillo y Fraga, y la mediocridad actual.

Si por entonces esa conferencia era el prólogo a la Constitución y a 50 años de convivencia democrática, me pregunto: ¿la cancelación de las jornadas “Letras” en Sevilla, por amenazas de la ultraizquierda, será el epílogo de esta convivencia?

Espero que no, pero para eso debemos, los que aún no estamos enfermos de hemiplejia sádica, soltar lastre, desoír a los mediocres, establecer puentes y no muros, y abandonar la idea de la guerra total. Hace ya un tiempo que dejé de pensar que solo la bondad habitaba en la casa común de la izquierda, sin abandonar mis raíces socialdemócratas, para entender que quien no piensa política, intelectual o culturalmente como yo no es el demonio, sino que busca los mismos fines por distintos caminos.

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